Pitiriasis rosada (CIE-10: L42) ⚠️

Pitiriasis rosada: trastorno cutáneo papulosquamoso autolimitado

Descripción general

La pitiriasis rosada es una afección cutánea benigna y autolimitada que se caracteriza por un patrón de erupción distintivo. Por lo general, comienza con una lesión solitaria (conocida como «parche madre») seguida de una erupción generalizada de parches rosados ovalados y escamosos en el tronco y las extremidades. La enfermedad afecta con mayor frecuencia a personas de entre 10 y 35 años y se resuelve espontáneamente en varias semanas o meses.

Aunque su aspecto puede ser alarmante, la pitiriasis rosada no es contagiosa, suele causar síntomas leves o ningún síntoma y, en la mayoría de los casos, no requiere tratamiento. Sin embargo, en casos raros o atípicos, puede ser necesario realizar más pruebas para descartar otras afecciones.

Etiología

La causa exacta de la pitiriasis rosada sigue siendo incierta. No se considera una afección alérgica, bacteriana ni fúngica. Las teorías actuales sugieren una etiología viral, siendo los herpesvirus humanos tipos 6 y 7 (HHV-6, HHV-7) los más implicados, aunque no se ha establecido una relación definitiva.

A diferencia de la tiña o el eccema, se cree que la pitiriasis rosada refleja una reacción inmunitaria autolimitada posiblemente desencadenada por una infección viral transitoria.

Síntomas y presentación clínica

El primer signo clínico suele ser una mancha heráldica, una lesión única, redonda u ovalada, de color rosa a salmón, con un borde escamoso fino y una zona central arrugada o con descamación amarillenta. Esta lesión suele aparecer en el tronco y mide entre 2 y 10 cm de diámetro.

Entre unos días y dos semanas después de la aparición de la mancha heráldica, surgen múltiples lesiones más pequeñas:

  • Distribución: Manchas ovales o alargadas en el tronco, el abdomen, el tórax, las extremidades superiores y, en ocasiones, el cuello. Rara vez afecta a la cara.
  • Tamaño: Normalmente de 1 a 2 cm de diámetro.
  • Orientación: en la espalda, la erupción suele alinearse a lo largo de las líneas de división de la piel en forma de «árbol de Navidad» o «pino»;
  • Descamación: escamas finas en el centro con preservación periférica («collarete» de escamas);
  • Color: varía de rosa pálido a rojizo, y se desvanece con el tiempo.

Síntomas prodrómicos (en aproximadamente el 10-20 % de los pacientes):

  • Fiebre leve.
  • Fatiga o malestar general.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor de garganta o pérdida de apetito

Se ha descrito prurito (picazón) en aproximadamente el 50 % de los casos, que varía de leve a moderado. En algunos casos, especialmente con calor, sudoración o fricción, la picazón puede ser más molesta y afectar a las actividades diarias.

Evolución de la enfermedad

La afección suele resolverse espontáneamente en un plazo de 6 a 12 semanas, sin dejar cicatrices. En ocasiones, puede persistir hasta 3-4 meses. En casos raros, la mancha precursora puede estar ausente o ser múltiple, o la erupción puede aparecer en una forma atípica (por ejemplo, vesicular, purpúrica, inversa). Estas variaciones pueden requerir pruebas diagnósticas adicionales.

Diagnóstico

El diagnóstico de la pitiriasis rosada suele ser clínico, basado en el aspecto de la erupción y su evolución. En los casos típicos, el diagnóstico es sencillo, especialmente después de la aparición de la erupción secundaria.

Los pasos diagnósticos pueden incluir:

  • Historia clínica y exploración física: centrarse en el momento de aparición, la evolución y la distribución de la erupción;
  • Preparación con KOH: raspado de las lesiones cutáneas para descartar dermatofitosis (p. ej., tinea corporis);
  • Biopsia cutánea: Reservada para casos atípicos o persistentes. La histología puede mostrar acantosis leve, paraqueratosis, espongiosis e infiltrados linfocíticos perivasculares.
  • Pruebas serológicas: Si se sospecha de sífilis secundaria o exantema viral.

Diagnóstico diferencial

Hay varias afecciones que pueden parecerse a la pitiriasis rosada y deben descartarse:

  • Tinea corporis: Infección fúngica con aclaramiento central y borde elevado activo (confirmada mediante prueba de KOH);
  • Tinea versicolor: Máculas hipopigmentadas o hiperpigmentadas en el tronco, que no suelen ser eritematosas ni escamosas en los bordes.
  • Pitiriasis rubra pilaris: Más extendida, con obstrucción folicular y placas de color rojo anaranjado.
  • Sífilis secundaria: Erupción generalizada que incluye las palmas de las manos y las plantas de los pies, síntomas sistémicos; se recomienda la prueba VDRL;
  • Erupciones farmacológicas: Pueden parecerse a la PR, especialmente si hay antecedentes de cambios recientes en la medicación;
  • Eczema y psoriasis: A menudo presentan escamas más gruesas, afectación simétrica y ausencia de manchas precursoras.

Tratamiento

En la mayoría de los casos, no se requiere ningún tratamiento específico. La pitiriasis rosada es autolimitada y se resuelve en un plazo de 6 a 12 semanas sin dejar cicatrices residuales. Sin embargo, puede ser necesario un tratamiento en casos de prurito significativo o preocupación estética.

El tratamiento sintomático incluye:

  • Corticoesteroides tópicos: Agentes de potencia baja a media para reducir la inflamación y el picor.
  • Antihistamínicos orales: Para aliviar el picor moderado a intenso.
  • Agentes antivirales: El aciclovir (800 mg 5 veces al día durante 7 días) puede acortar la duración si se inicia temprano (en los primeros 7 días).
  • Hidratantes y lociones calmantes: Como la loción de calamina o la avena coloidal.
  • Inhibidores tópicos de la calcineurina: En casos excepcionales en los que los corticosteroides están contraindicados (por ejemplo, en la cara).

Cuidados en el hogar y mantenimiento de la piel

El autocuidado desempeña un papel fundamental para minimizar las molestias y evitar el agravamiento de la erupción:

  • Evite las duchas y los baños con agua caliente: utilice agua tibia y limpiadores suaves (por ejemplo, jabón para bebés);
  • Lleve ropa holgada de algodón: ayuda a reducir la fricción y la irritación de la piel;
  • Evite las quemaduras solares: utilice protector solar en la piel expuesta, aunque en algunos casos la exposición moderada al sol puede mejorar los síntomas;
  • No se rasque: Rascarse puede empeorar la irritación y prolongar la curación.
  • Manténgase hidratado: Una hidratación adecuada favorece la curación de la piel y el bienestar general.
  • Pronóstico

    El pronóstico de la pitiriasis rosada es excelente.
    La gran mayoría de los pacientes experimentan una resolución espontánea en un plazo de 6 a 12 semanas. En raras ocasiones, la erupción puede persistir durante más tiempo, y las recaídas son poco frecuentes, aunque posibles.

    La hiperpigmentación o hipopigmentación posinflamatoria puede permanecer temporalmente, especialmente en personas con tonos de piel más oscuros. Estos cambios suelen desaparecer con el tiempo sin necesidad de tratamiento.

    Conclusión

    La pitiriasis rosada es una afección dermatológica autolimitada con una progresión característica y un pronóstico excelente. Aunque su causa exacta sigue sin estar clara, su evolución clínica es predecible y benigna. La mayoría de los pacientes no requieren intervención médica, pero el tratamiento sintomático y el apoyo psicológico pueden mejorar significativamente el bienestar y la calidad de vida durante la fase activa.

    Se debe informar a los pacientes sobre la historia natural de la enfermedad y aconsejarles que acudan a un dermatólogo si la erupción persiste más de 12 semanas o evoluciona hacia un patrón atípico.