Herpes simple (CIE-10: B00) ⚠️

Virus del herpes simple (VHS-1 y VHS-2): descripción clínica y tratamiento

Características generales

El herpes simple es una infección viral muy extendida causada por virus del herpes simple (VHS) que contienen ADN, clasificados en el CIE-10 con los códigos B00 (Infecciones por virus herpes) y A60 (Infección por virus herpes anogenital). Estos virus tienen la capacidad de permanecer latentes en el sistema nervioso humano tras la infección inicial y pueden reactivarse periódicamente en condiciones favorables. Los episodios de reactivación suelen coincidir con desencadenantes fisiológicos o ambientales como hipotermia, enfermedades respiratorias, traumatismos cutáneos, fluctuaciones hormonales (por ejemplo, la menstruación), disfunción gastrointestinal, estrés mental o inmunosupresión.

Una vez que el virus entra en el organismo, se replica localmente en el tejido epitelial de la piel o las membranas mucosas.
A continuación, viaja de forma retrógrada a través de las neuronas sensoriales hasta la raíz dorsal o los ganglios trigéminos, donde permanece latente. El virus puede persistir en este estado latente de forma indefinida, reactivándose espontáneamente o en respuesta a factores estresantes externos para causar lesiones recurrentes en el lugar original de la infección.

Etiología: VHS-1 y VHS-2

Existen dos tipos distintos de virus del herpes simple:

  • HSV-1 (virus del herpes simple tipo 1): Asociado principalmente a infecciones orales y faciales, en particular al herpes labial, pero también puede causar infecciones genitales a través del contacto oral-genital.
  • HSV-2 (virus del herpes simple tipo 2): Es el responsable más común del herpes genital, pero en algunos casos también puede infectar la zona orofacial.

Tanto el VHS-1 como el VHS-2 son muy contagiosos y pueden causar brotes sintomáticos agudos, así como excreción viral asintomática, lo que contribuye significativamente a la propagación de la infección. Es importante destacar que ambos tipos de virus pueden provocar una enfermedad primaria y recurrente en la región oral o genital, dependiendo del modo de transmisión.

Manifestaciones clínicas

La infección por herpes simple suele presentarse en forma de grupos de pequeñas ampollas llenas de líquido (vesículas) sobre una base roja e inflamada. Las vesículas tienen forma de cúpula, miden entre 1 y 3 mm y a menudo se agrupan. En un plazo de 1 a 3 días, el líquido del interior de las vesículas se vuelve turbio y algunas pueden volverse purulentas o hemorrágicas. Finalmente, las lesiones se rompen y dejan úlceras superficiales que se cubren de costras y se curan en un plazo de 7 a 14 días.

Las localizaciones más frecuentes son:

  • HSV-1: Región perioral (labios, nariz, mejillas), encías, paladar, lengua o piel de la cara.
  • HSV-2: Región genital y perineal, nalgas, muslos, uretra, cuello uterino y vagina.
  • Los síntomas subjetivos pueden incluir:

    • Picazón, hormigueo o ardor antes de la aparición de las lesiones (pródromo);
    • Dolor o malestar localizado en las zonas afectadas;
    • Fiebre, fatiga, dolor de cabeza y linfadenopatía (especialmente en infecciones primarias);
    • Dolor neurálgico: Especialmente común en el herpes genital, que a menudo afecta al perineo, el glande del pene o los labios.

    Las nuevas ampollas tienden a aparecer muy cerca de las lesiones iniciales y pueden evolucionar a lo largo de varios días. Las infecciones recurrentes suelen ser más leves y de menor duración que el episodio primario.

    Diagnóstico de las infecciones por el virus del herpes simple

    Aunque el diagnóstico se basa a menudo en el aspecto característico de las lesiones y en los antecedentes del paciente, es esencial la confirmación mediante pruebas de laboratorio en casos atípicos, en personas inmunodeprimidas o cuando se trata de diferenciar el herpes de otras afecciones ulcerosas genitales u orales.

    Los métodos de diagnóstico recomendados incluyen:

    • Cultivo viral: Cultivo del VHS a partir de líquido vesicular fresco; muy específico, pero menos sensible en episodios recurrentes.
    • Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): El método más sensible, utilizado para detectar y tipificar el ADN del VHS a partir de frotis de lesiones, líquido cefalorraquídeo o muestras de sangre.
    • Prueba de anticuerpos fluorescentes directos (DFA): Identifica los antígenos virales en el material de la lesión; proporciona resultados rápidos.
    • Ensayo inmunoabsorbente ligado a enzimas (ELISA): Prueba serológica para detectar anticuerpos IgG específicos del tipo HSV-1 y HSV-2, útil para identificar una exposición previa.

    En casos de ulceración genital, el diagnóstico diferencial debe incluir sífilis, chancroide, úlceras aftosas y síndrome de Behçet, entre otros. Por lo tanto, los enfoques clínicos y de laboratorio combinados son el estándar de referencia para un diagnóstico preciso.

    Tratamiento del herpes simple

    Aunque no existe cura para la infección por VHS, existen medicamentos antivirales eficaces que pueden reducir significativamente la gravedad, la duración y la tasa de recurrencia de los brotes. La elección del fármaco y la pauta posológica dependen de si la infección es primaria, recurrente o profiláctica (supresora).

    Medicamentos antivirales:

    • Aciclovir: El antiviral más utilizado, disponible en forma oral, tópica e intravenosa.
    • Valaciclovir: Un profármaco del aciclovir con mejor biodisponibilidad oral, lo que permite una dosificación menos frecuente.
    • Famciclovir: Una alternativa con eficacia similar y buenas características de absorción.

    Enfoques terapéuticos:

    • Tratamiento agudo: Ciclo de 5 a 10 días iniciado ante los primeros síntomas para reducir la duración del brote y el riesgo de transmisión.
    • Tratamiento supresivo: uso diario de antivirales en pacientes con recurrencias frecuentes o en parejas discordantes para minimizar la transmisión;
    • Formulaciones tópicas: pueden utilizarse para el alivio localizado, aunque el tratamiento sistémico es más eficaz en general.

    En infecciones graves o complicadas por VHS (por ejemplo, encefalitis, herpes neonatal o enfermedad diseminada), puede ser necesaria la hospitalización y el tratamiento antiviral intravenoso.

    Prevención de las infecciones por el virus del herpes simple

    La prevención de la transmisión del VHS se basa en una combinación de precauciones conductuales, protección con barreras, comunicación con la pareja y apoyo al sistema inmunitario. Aunque no siempre es posible prevenir completamente la transmisión del herpes simple, las siguientes estrategias reducen significativamente el riesgo de infección o reactivación:

    Prevención primaria: evitar la infección inicial

    • Uso sistemático de preservativos: Aunque no ofrecen una protección del 100 %, los preservativos reducen el riesgo de transmisión al limitar el contacto piel con piel con las zonas infectadas.
    • Evitar el contacto sexual durante los brotes activos: La transmisión del VHS es mayor cuando hay lesiones; es fundamental abstenerse de mantener relaciones sexuales durante los brotes.
    • Divulgación a la pareja: Informar a las parejas sexuales de la infección por VHS conocida y hablar sobre la posibilidad de hacerse pruebas para detectar el VHS-1 y el VHS-2.
    • Higiene tras la exposición: Lavarse bien las manos y los genitales después de la actividad sexual puede ayudar a reducir el riesgo de contacto con el virus.
    • Detección y pruebas: Las personas con múltiples parejas o en nuevas relaciones deben considerar la posibilidad de realizarse pruebas de ITS que incluyan serología específica para el VHS.

    Prevención secundaria: reducción de la recurrencia y la transmisión

    En el caso de las personas ya infectadas por el VHS, el objetivo es minimizar los brotes y reducir la posibilidad de transmitir el virus a otras personas. Las recomendaciones incluyen:

    • Profilaxis antiviral diaria: Para pacientes con recurrencias frecuentes o en parejas serodiscordantes, la terapia supresiva con aciclovir, valaciclovir o famciclovir es muy eficaz para reducir los brotes y la excreción asintomática.
    • Identificar y evitar los factores desencadenantes personales: Llevar un diario para registrar la aparición de los síntomas y correlacionarlos con el estrés, las enfermedades o los cambios en el estilo de vida.
    • Apoyo al sistema inmunitario: Una alimentación equilibrada, un descanso adecuado, técnicas de reducción del estrés y el tratamiento de enfermedades crónicas ayudan a reducir el riesgo de reactivación.
    • Evitar traumatismos en la piel: La fricción durante las relaciones sexuales, el afeitado o la ropa abrasiva pueden desencadenar brotes, especialmente en la región genital.

    Conclusión

    El virus del herpes simple (tanto el VHS-1 como el VHS-2) es una infección generalizada y de por vida con importantes repercusiones en el bienestar físico y emocional. A pesar de que no existe una cura definitiva, los tratamientos antivirales modernos proporcionan un control fiable de los síntomas, reducen el riesgo de transmisión y permiten a la mayoría de las personas llevar una vida normal y plena.

    Mediante el diagnóstico precoz, la educación, las estrategias preventivas y los regímenes terapéuticos personalizados, se pueden controlar eficazmente tanto las infecciones primarias como las recurrentes por VHS. La concienciación pública y el comportamiento sexual responsable siguen siendo componentes fundamentales para reducir la carga mundial de las infecciones por herpes simple.

    Las personas que sospechan que tienen una infección por VHS, o que están tratando un herpes conocido, deben colaborar estrechamente con los profesionales sanitarios para establecer planes de atención personalizados y mantener una salud sexual y cutánea óptima.