Herpes genital (CIE-10: A60) 🚨

Herpes genital: una infección viral de transmisión sexual común

El herpes genital es una infección de transmisión sexual (ITS) crónica y muy extendida causada por el virus del herpes simple (VHS). Existen dos tipos distintos de virus, el VHS-1 y el VHS-2, ambos pueden provocar infecciones en la zona genital. Mientras que el VHS-2 se asocia tradicionalmente con lesiones genitales, el VHS-1, que suele causar herpes labial en los labios, se identifica cada vez más como fuente del herpes genital debido a los cambios en el comportamiento sexual, en particular el contacto oral-genital.

La manifestación principal del herpes genital es una erupción vesicular dolorosa en la zona genital, a menudo acompañada de inflamación, molestias al orinar y síntomas sistémicos similares a los de la gripe. La afección se caracteriza por episodios de brotes activos (durante los cuales se presentan los síntomas y se produce la diseminación del virus) y períodos de latencia, en los que el virus permanece latente en el organismo sin producir síntomas visibles.

Cómo se transmite el herpes genital

El virus del herpes simple es muy contagioso y se transmite por contacto directo entre la piel y la piel, especialmente durante la actividad sexual. Las formas más comunes de transmisión son:

  • Relaciones sexuales vaginales, anales u orales sin protección con una pareja infectada;
  • Contacto con piel o membranas mucosas infectadas (incluso en ausencia de síntomas visibles);
  • Compartir artículos de higiene personal contaminados (por ejemplo, toallas, ropa interior), aunque esto es poco frecuente;
  • Transmisión de la madre al recién nacido durante el parto si la madre tiene un brote activo de herpes genital.

Es importante destacar que el herpes puede transmitirse incluso cuando no hay síntomas visibles. Este fenómeno, conocido como excreción viral asintomática, dificulta la prevención de la transmisión sin conocer el estado de infección. Como resultado, muchas personas son portadoras del virus sin saberlo y pueden transmitirlo a sus parejas sexuales.

Persistencia y recurrencia

Una vez que una persona se infecta, el virus del herpes permanece en el organismo de por vida. Tras la infección inicial (episodio primario), el VHS entra en un estado latente en los ganglios nerviosos situados cerca de la base de la columna vertebral. La reactivación del virus puede producirse en cualquier momento, normalmente durante periodos de estrés, inmunosupresión, enfermedad o cambios hormonales.

Los episodios recurrentes de herpes genital varían en frecuencia y gravedad de una persona a otra. Mientras que algunas personas pueden tener múltiples brotes al año, otras pueden experimentar recurrencias poco frecuentes o nulas. Reconocer los primeros signos de alerta, como hormigueo, picazón o ardor localizado, puede ayudar a iniciar el tratamiento a tiempo y reducir la duración y la gravedad de los síntomas.

Síntomas: cómo se manifiesta el herpes genital

No todas las personas infectadas por el virus del herpes simple presentan síntomas inmediatos o reconocibles. De hecho, muchas personas no saben que son portadoras del virus hasta que se produce el primer brote, que puede aparecer entre 2 y 12 días después de la exposición o, en algunos casos, meses o incluso años más tarde.

Cuando aparecen los síntomas, pueden incluir:

  • Erupción vesicular dolorosa en la zona genital, perianal o en la parte interna de los muslos;
  • Parches rojos o grupos de pequeñas ampollas que se rompen y se convierten en úlceras superficiales;
  • Ardor, hormigueo o picazón en la zona afectada antes de la aparición de la erupción (fase prodrómica);
  • Molestias genitales: Dolor al orinar, flujo vaginal, inflamación de los labios o del glande;
  • Síntomas sistémicos: Fiebre, malestar general, dolores musculares, dolor de cabeza e inflamación de los ganglios linfáticos de la ingle (especialmente en la infección primaria).
  • Úlceras en la boca, la uretra o el recto: Menos frecuentes, pero posibles en casos graves o recurrentes.

El primer brote, o episodio primario, suele ser el más intenso y dura entre dos y cuatro semanas. Los episodios recurrentes suelen ser más cortos y leves, aunque siguen siendo dolorosos y angustiosos para muchas personas.

Diagnóstico: confirmación de la infección

El diagnóstico clínico del herpes genital se basa a menudo en la exploración visual de las lesiones y el historial médico. Sin embargo, se recomienda la confirmación mediante pruebas de laboratorio para diferenciar el VHS de otras enfermedades ulcerosas genitales, especialmente en casos atípicos.

Los métodos de diagnóstico incluyen:

  • Cultivo viral: se toma una muestra de una ampolla reciente para aislar e identificar el virus del herpes (más fiable durante las primeras lesiones).
  • Reacción en cadena de la polimerasa (PCR): detecta el ADN del VHS con alta sensibilidad y puede distinguir entre el VHS-1 y el VHS-2.
  • Pruebas serológicas específicas para cada tipo: análisis de sangre que detectan anticuerpos contra el VHS, útiles para diagnosticar infecciones asintomáticas o determinar una exposición previa.

Se recomienda encarecidamente consultar a un dermatólogo o venereólogo cuando los síntomas sugieran herpes, especialmente durante el episodio inicial o en casos con recurrencias frecuentes.

Tratamiento: control de los síntomas y prevención de las recurrencias

Actualmente no existe cura para el herpes genital. Sin embargo, el tratamiento médico tiene como objetivo reducir la duración de los síntomas, aliviar las molestias, minimizar las recurrencias y disminuir la transmisión viral a las parejas sexuales.

Casos leves o asintomáticos:

  • Higiene general: Limpieza diaria suave de la zona genital con agua tibia y jabón suave.
  • Ropa interior y ropa holgada de algodón: Reduce la fricción y la irritación de las lesiones.
  • AINE (por ejemplo, ibuprofeno, paracetamol): Para controlar el dolor, la inflamación y la fiebre.
  • Baños de asiento con agua tibia: ayudan a aliviar las molestias y favorecen la cicatrización de las úlceras.

Casos moderados a graves o recurrencias frecuentes:

  • Medicamentos antivirales: Aciclovir, valaciclovir o famciclovir, recetados durante 5-10 días durante los brotes agudos, o diariamente como terapia supresora en casos recurrentes.
  • Inicio temprano: Los antivirales son más eficaces cuando se comienzan a tomar ante los primeros signos de recurrencia.
  • Tratamiento preventivo: El uso diario de antivirales a largo plazo reduce la frecuencia de los brotes y disminuye el riesgo de transmisión a las parejas.

Prevención de la transmisión a las parejas sexuales

Para reducir la propagación del herpes genital a las parejas es necesario adoptar un comportamiento preventivo coherente y una comunicación abierta. Las recomendaciones principales son las siguientes:

  • Revelar el estado de la infección: Informar a las parejas sexuales sobre su diagnóstico, incluso durante los periodos asintomáticos.
  • Evitar el contacto sexual durante los brotes: La transmisión del virus es mayor cuando hay lesiones.
  • Usar preservativos de forma sistemática: los preservativos reducen, pero no eliminan, el riesgo de transmisión (el virus puede afectar a la piel no cubierta por el preservativo).
  • Supresión antiviral: la medicación diaria puede reducir significativamente la propagación del virus y el riesgo de transmisión.
  • Pruebas periódicas de ITS: Especialmente para ambos miembros de la pareja si se trata de una relación no monógama o nueva.

Prevención de la recurrencia del herpes genital

Identificar y controlar los factores desencadenantes personales puede ayudar a reducir la frecuencia y la gravedad de los brotes. Llevar un diario de los síntomas es útil para reconocer patrones y desarrollar un plan de prevención individualizado.

Entre los desencadenantes más comunes se incluyen:

  • Enfermedades físicas (por ejemplo, gripe, fiebre).
  • Otras infecciones (virales o bacterianas).
  • Fatiga crónica o falta de sueño.
  • Estrés emocional prolongado o ansiedad;
  • Fluctuaciones hormonales (por ejemplo, menstruación);
  • Traumatismos cutáneos, incluida la fricción durante las relaciones sexuales;
  • Terapias inmunosupresoras o afecciones que afectan al sistema inmunitario.

Para reforzar la respuesta inmunitaria y reducir la recurrencia:

  • Mantenga una dieta equilibrada rica en vitaminas y minerales;
  • Manténgase hidratado y realice actividad física con regularidad;
  • Priorice el descanso y el apoyo a la salud mental;
  • Consulte con su médico la posibilidad de seguir un tratamiento antiviral supresor a largo plazo.

Reducción general del riesgo y autocuidado

Aunque el herpes genital no se puede curar por completo, las personas con el virus pueden llevar una vida sana y plena. Las estrategias de reducción del riesgo ayudan a proteger a los demás y a mantener la salud de la piel durante las fases activas y latentes.

  • Evite tocar las lesiones activas: Y lávese bien las manos si entra en contacto con ellas.
  • Absténgase de mantener relaciones sexuales durante los episodios sintomáticos.
  • Practique una higiene adecuada: Evite compartir toallas o productos de higiene íntima.
  • Limite el consumo de alcohol y tabaco: Ambos pueden debilitar la respuesta inmunitaria.
  • Manténgase informado: Consulte regularmente a su proveedor de atención médica para obtener orientación actualizada y opciones de pruebas.

Con un diagnóstico precoz, una atención informada y medidas preventivas, el herpes genital puede controlarse eficazmente y reducirse en gran medida el riesgo de complicaciones y transmisión.