El herpes simple es una infección viral muy extendida causada por virus del herpes simple (VHS) que contienen ADN, clasificados en el CIE-10 con los códigos B00 (Infecciones por virus herpes) y A60 (Infección por virus herpes anogenital). Estos virus tienen la capacidad de permanecer latentes en el sistema nervioso humano tras la infección inicial y pueden reactivarse periódicamente en condiciones favorables. Los episodios de reactivación suelen coincidir con desencadenantes fisiológicos o ambientales como hipotermia, enfermedades respiratorias, traumatismos cutáneos, fluctuaciones hormonales (por ejemplo, la menstruación), disfunción gastrointestinal, estrés mental o inmunosupresión.
Una vez que el virus entra en el organismo, se replica localmente en el tejido epitelial de la piel o las membranas mucosas.
A continuación, viaja de forma retrógrada a través de las neuronas sensoriales hasta la raíz dorsal o los ganglios trigéminos, donde permanece latente. El virus puede persistir en este estado latente de forma indefinida, reactivándose espontáneamente o en respuesta a factores estresantes externos para causar lesiones recurrentes en el lugar original de la infección.
Existen dos tipos distintos de virus del herpes simple:
Tanto el VHS-1 como el VHS-2 son muy contagiosos y pueden causar brotes sintomáticos agudos, así como excreción viral asintomática, lo que contribuye significativamente a la propagación de la infección. Es importante destacar que ambos tipos de virus pueden provocar una enfermedad primaria y recurrente en la región oral o genital, dependiendo del modo de transmisión.
La infección por herpes simple suele presentarse en forma de grupos de pequeñas ampollas llenas de líquido (vesículas) sobre una base roja e inflamada. Las vesículas tienen forma de cúpula, miden entre 1 y 3 mm y a menudo se agrupan. En un plazo de 1 a 3 días, el líquido del interior de las vesículas se vuelve turbio y algunas pueden volverse purulentas o hemorrágicas. Finalmente, las lesiones se rompen y dejan úlceras superficiales que se cubren de costras y se curan en un plazo de 7 a 14 días.
Los síntomas subjetivos pueden incluir:
Las nuevas ampollas tienden a aparecer muy cerca de las lesiones iniciales y pueden evolucionar a lo largo de varios días. Las infecciones recurrentes suelen ser más leves y de menor duración que el episodio primario.
Aunque el diagnóstico se basa a menudo en el aspecto característico de las lesiones y en los antecedentes del paciente, es esencial la confirmación mediante pruebas de laboratorio en casos atípicos, en personas inmunodeprimidas o cuando se trata de diferenciar el herpes de otras afecciones ulcerosas genitales u orales.
Los métodos de diagnóstico recomendados incluyen:
En casos de ulceración genital, el diagnóstico diferencial debe incluir sífilis, chancroide, úlceras aftosas y síndrome de Behçet, entre otros. Por lo tanto, los enfoques clínicos y de laboratorio combinados son el estándar de referencia para un diagnóstico preciso.
Aunque no existe cura para la infección por VHS, existen medicamentos antivirales eficaces que pueden reducir significativamente la gravedad, la duración y la tasa de recurrencia de los brotes. La elección del fármaco y la pauta posológica dependen de si la infección es primaria, recurrente o profiláctica (supresora).
Enfoques terapéuticos:
En infecciones graves o complicadas por VHS (por ejemplo, encefalitis, herpes neonatal o enfermedad diseminada), puede ser necesaria la hospitalización y el tratamiento antiviral intravenoso.
La prevención de la transmisión del VHS se basa en una combinación de precauciones conductuales, protección con barreras, comunicación con la pareja y apoyo al sistema inmunitario. Aunque no siempre es posible prevenir completamente la transmisión del herpes simple, las siguientes estrategias reducen significativamente el riesgo de infección o reactivación:
En el caso de las personas ya infectadas por el VHS, el objetivo es minimizar los brotes y reducir la posibilidad de transmitir el virus a otras personas. Las recomendaciones incluyen:
El virus del herpes simple (tanto el VHS-1 como el VHS-2) es una infección generalizada y de por vida con importantes repercusiones en el bienestar físico y emocional. A pesar de que no existe una cura definitiva, los tratamientos antivirales modernos proporcionan un control fiable de los síntomas, reducen el riesgo de transmisión y permiten a la mayoría de las personas llevar una vida normal y plena.
Mediante el diagnóstico precoz, la educación, las estrategias preventivas y los regímenes terapéuticos personalizados, se pueden controlar eficazmente tanto las infecciones primarias como las recurrentes por VHS. La concienciación pública y el comportamiento sexual responsable siguen siendo componentes fundamentales para reducir la carga mundial de las infecciones por herpes simple.
Las personas que sospechan que tienen una infección por VHS, o que están tratando un herpes conocido, deben colaborar estrechamente con los profesionales sanitarios para establecer planes de atención personalizados y mantener una salud sexual y cutánea óptima.