El molusco contagioso (MC) es una infección cutánea viral benigna causada por el virus del molusco contagioso (MCV), miembro de la familia Poxviridae. La enfermedad se manifiesta en forma de pequeñas lesiones elevadas con forma de cúpula que a menudo presentan un hoyuelo central o umbilicación. Aunque en la mayoría de los casos es inofensivo, el MC es contagioso y puede propagarse a través del contacto directo o de objetos contaminados, lo que lo convierte en un problema de salud pública en entornos como escuelas, gimnasios y piscinas.
El MC afecta con mayor frecuencia a niños y adolescentes, pero también puede aparecer en adultos, especialmente en aquellos con sistemas inmunitarios debilitados o afecciones cutáneas crónicas. Aunque las lesiones suelen ser indoloras y autolimitadas, pueden causar preocupación estética, picor y malestar social, lo que lleva a las personas a buscar tratamiento.
La infección suele ser autolimitada y se resuelve en un plazo de 6 a 12 meses en personas inmunocompetentes. Sin embargo, en muchos casos se recomienda el tratamiento debido al riesgo de autoinoculación, transmisión a otras personas y la posibilidad de lesiones persistentes o recurrentes.
La causa principal del molusco contagioso es la inoculación directa del virus en la piel. El virus puede transmitirse a través del contacto piel con piel o mediante el contacto con objetos contaminados, como toallas, ropa o agua de baño compartida. Los métodos de transmisión más comunes son:
Los factores que aumentan el riesgo de contraer el molusco contagioso incluyen:
En los niños, las lesiones suelen aparecer en la cara y las extremidades, mientras que en los adultos, las regiones genitales y la parte inferior del abdomen son las más afectadas debido al modo de transmisión.
El diagnóstico del MC suele realizarse clínicamente mediante un examen físico. Las lesiones son visualmente distintivas: pápulas pequeñas, firmes, rosadas o del color de la piel con una umbilicación central característica. El diagnóstico es sencillo en la mayoría de los casos típicos.
Sin embargo, pueden ser necesarios pasos diagnósticos adicionales en pacientes atípicos o inmunodeprimidos, especialmente cuando las lesiones se asemejan a otras neoplasias. Estos incluyen:
El molusco contagioso aparece como una o más pápulas redondas en forma de cúpula de 2 a 5 mm de diámetro. Cada lesión tiene una depresión central o hoyuelo y puede contener un núcleo blanco y ceroso. Al apretarla, la lesión puede expulsar un material blando, similar al queso, compuesto por partículas virales y restos celulares.
Las características clínicas principales incluyen:
Las lesiones suelen ser asintomáticas, pero pueden causar malestar psicosocial debido a su visibilidad y contagiosidad. En algunos casos, puede producirse una infección bacteriana secundaria tras rascarse o sufrir un traumatismo.
La dermatoscopia proporciona una visualización detallada de las lesiones del molusco contagioso, lo que resulta especialmente útil cuando la presentación clínica es ambigua o es necesario confirmar el diagnóstico.
Los hallazgos dermatoscópicos típicos incluyen:
Estas características distinguen el MC de las verrugas virales, los nevos y los tumores cutáneos, y ayudan a orientar las decisiones terapéuticas en casos poco claros o atípicos.
Varias lesiones cutáneas benignas y malignas pueden parecerse al molusco contagioso. Es importante descartar las siguientes afecciones:
Desde el punto de vista oncológico, el molusco contagioso es no maligno y no aumenta el riesgo de cáncer. El virus permanece confinado en la epidermis superficial y no invade los órganos internos.
Sin embargo, existen ciertas preocupaciones clínicas, entre las que se incluyen:
El aumento rápido del tamaño, el cambio de consistencia o la aparición de síntomas subjetivos como dolor pueden requerir una biopsia para descartar malignidad u otras dermatosis.
En la mayoría de los casos se recomienda el tratamiento del molusco contagioso para reducir la propagación, prevenir complicaciones y aliviar las preocupaciones estéticas. Los pacientes deben acudir a un dermatólogo cuando:
Se puede considerar la observación dinámica si el paciente rechaza el tratamiento, pero se recomienda documentar fotográficamente y realizar un mapeo de la piel para seguir la evolución de las lesiones.
Existen varios enfoques terapéuticos para eliminar las lesiones del MC, que se eligen en función de la edad del paciente, su estado inmunitario, la ubicación de las lesiones y sus preferencias. Las opciones de tratamiento más comunes son:
En casos poco frecuentes, se requiere la extirpación quirúrgica y el análisis histológico cuando las lesiones son atípicas, persisten a pesar del tratamiento o presentan un dilema diagnóstico.
La autoextirpación está contraindicada debido al riesgo de autoinoculación, cicatrices, sangrado e infecciones secundarias. Se considera que los pacientes están curados cuando se eliminan todas las lesiones visibles y no aparecen nuevas lesiones en el plazo de un mes.
Las medidas preventivas se centran en minimizar los traumatismos cutáneos, mantener la higiene y proteger contra la propagación viral en entornos comunitarios.
Con un diagnóstico precoz, técnicas de eliminación adecuadas y la educación del paciente, el molusco contagioso puede tratarse de forma eficaz y reducirse significativamente el riesgo de propagación o recurrencia.