Molusco contagioso (CIE-10: B08) ⚠️

Molusco contagioso: una afección cutánea viral común

Descripción general

El molusco contagioso (MC) es una infección cutánea viral benigna causada por el virus del molusco contagioso (MCV), miembro de la familia Poxviridae. La enfermedad se manifiesta en forma de pequeñas lesiones elevadas con forma de cúpula que a menudo presentan un hoyuelo central o umbilicación. Aunque en la mayoría de los casos es inofensivo, el MC es contagioso y puede propagarse a través del contacto directo o de objetos contaminados, lo que lo convierte en un problema de salud pública en entornos como escuelas, gimnasios y piscinas.

El MC afecta con mayor frecuencia a niños y adolescentes, pero también puede aparecer en adultos, especialmente en aquellos con sistemas inmunitarios debilitados o afecciones cutáneas crónicas. Aunque las lesiones suelen ser indoloras y autolimitadas, pueden causar preocupación estética, picor y malestar social, lo que lleva a las personas a buscar tratamiento.

La infección suele ser autolimitada y se resuelve en un plazo de 6 a 12 meses en personas inmunocompetentes. Sin embargo, en muchos casos se recomienda el tratamiento debido al riesgo de autoinoculación, transmisión a otras personas y la posibilidad de lesiones persistentes o recurrentes.

Factores predisponentes y vías de transmisión

La causa principal del molusco contagioso es la inoculación directa del virus en la piel. El virus puede transmitirse a través del contacto piel con piel o mediante el contacto con objetos contaminados, como toallas, ropa o agua de baño compartida. Los métodos de transmisión más comunes son:

  • Contacto infantil: juguetes compartidos, toallas, colchonetas de gimnasia o entornos de piscinas;
  • Transmisión sexual: en adultos, el MC puede transmitirse durante el contacto físico íntimo o sexual, y las lesiones suelen aparecer en las regiones genitales o púbicas;
  • Autoinoculación: rascarse o frotarse las lesiones puede propagar el virus a otras partes del cuerpo.

Los factores que aumentan el riesgo de contraer el molusco contagioso incluyen:

  • Sistema inmunitario debilitado: VIH/SIDA, cáncer o uso de medicamentos inmunosupresores.
  • Prácticas de higiene deficientes o vivir en entornos concurridos.
  • Afecciones cutáneas crónicas: la dermatitis atópica y el eccema pueden facilitar la entrada del virus a través de las barreras cutáneas comprometidas.
  • Exposición frecuente a espacios comunes (por ejemplo, piscinas públicas, vestuarios, guarderías).

En los niños, las lesiones suelen aparecer en la cara y las extremidades, mientras que en los adultos, las regiones genitales y la parte inferior del abdomen son las más afectadas debido al modo de transmisión.

Diagnóstico del molusco contagioso

El diagnóstico del MC suele realizarse clínicamente mediante un examen físico. Las lesiones son visualmente distintivas: pápulas pequeñas, firmes, rosadas o del color de la piel con una umbilicación central característica. El diagnóstico es sencillo en la mayoría de los casos típicos.

Sin embargo, pueden ser necesarios pasos diagnósticos adicionales en pacientes atípicos o inmunodeprimidos, especialmente cuando las lesiones se asemejan a otras neoplasias. Estos incluyen:

  • Dermatoscopia: Visualiza lesiones blanquecinas de forma redonda u ovalada con un núcleo queratínico central y estructuras cerebriformes;
  • Biopsia e histopatología: Se pueden realizar si se sospecha malignidad o si las lesiones no responden al tratamiento estándar. La histología revela grandes cuerpos de inclusión citoplasmáticos eosinofílicos (cuerpos de molusco) dentro de los queratinocitos;
  • Prueba de PCR o cultivo viral: Rara vez se utilizan debido a la naturaleza benigna de la afección, pero son posibles en casos de investigación o graves.

Síntomas: Presentación clínica del MC

El molusco contagioso aparece como una o más pápulas redondas en forma de cúpula de 2 a 5 mm de diámetro. Cada lesión tiene una depresión central o hoyuelo y puede contener un núcleo blanco y ceroso. Al apretarla, la lesión puede expulsar un material blando, similar al queso, compuesto por partículas virales y restos celulares.

Las características clínicas principales incluyen:

  • Color: del mismo tono que la piel, rosado o blanco perlado;
  • Superficie: lisa y brillante, sin escamas ni costras;
  • Centro umbilicado: a menudo lleno de un tapón de queratina blanquecina;
  • Picazón o irritación: Puede estar presente, especialmente durante la fase de curación o en personas con piel sensible;
  • Localización: En niños: cara, tronco, brazos y piernas; en adultos: abdomen inferior, ingle, genitales y muslos;
  • Número de lesiones: Puede variar de unas pocas a varias docenas; si no se tratan, pueden formar grupos confluentes.

Las lesiones suelen ser asintomáticas, pero pueden causar malestar psicosocial debido a su visibilidad y contagiosidad. En algunos casos, puede producirse una infección bacteriana secundaria tras rascarse o sufrir un traumatismo.

Descripción dermatoscópica del molusco contagioso

La dermatoscopia proporciona una visualización detallada de las lesiones del molusco contagioso, lo que resulta especialmente útil cuando la presentación clínica es ambigua o es necesario confirmar el diagnóstico.

Los hallazgos dermatoscópicos típicos incluyen:

  • Estructuras redondas u ovaladas de color blanco lechoso con bordes bien definidos;
  • Área amorfa central que representa un tapón de queratina (núcleo poliglobular de color blanco amarillento);
  • Patrón interno cerebriforme o lobulado dentro de la lesión;
  • Líneas radiales periféricas de naturaleza punteada o sinuosa (patrón en forma de corona) que rodean el centro.

Estas características distinguen el MC de las verrugas virales, los nevos y los tumores cutáneos, y ayudan a orientar las decisiones terapéuticas en casos poco claros o atípicos.

Diagnóstico diferencial

Varias lesiones cutáneas benignas y malignas pueden parecerse al molusco contagioso. Es importante descartar las siguientes afecciones:

  • Verrugas virales (verrugas): Por lo general, carecen de umbilicación central y tienen una superficie más rugosa y queratósica;
  • Nevo papilomatoso: más pigmentado y texturizado en comparación con el MC;
  • Nevo sebáceo: suele aparecer en la infancia o en la primera infancia, comúnmente en el cuero cabelludo;
  • Dermatofibroma: lesiones firmes y pigmentadas con signo de hoyuelo y sin núcleo central;
  • Queratoacantoma: Nódulo en forma de cúpula de crecimiento rápido, a menudo con un tapón de queratina central, que se observa en personas mayores;
  • Carcinoma basocelular (nodular): Nódulo perlado con telangiectasia y posible ulceración;
  • Melanoma amelanótico: Nódulos irregulares, no pigmentados, de crecimiento rápido, que requieren confirmación histopatológica.

Riesgos y relevancia clínica

Desde el punto de vista oncológico, el molusco contagioso es no maligno y no aumenta el riesgo de cáncer. El virus permanece confinado en la epidermis superficial y no invade los órganos internos.

Sin embargo, existen ciertas preocupaciones clínicas, entre las que se incluyen:

  • Contagio: Fácil transmisión a otras personas a través del contacto con la piel o superficies contaminadas.
  • Carga estética: Especialmente cuando las lesiones son numerosas o se localizan en la cara o los genitales.
  • Riesgo de autoinoculación: Propagación a otras partes del cuerpo a través del rascado o traumatismos.
  • Infección bacteriana secundaria: especialmente en lesiones excoriadas o inflamadas;
  • Asociación con inmunodeficiencia: el MC extenso o persistente puede indicar una inmunosupresión subyacente.

El aumento rápido del tamaño, el cambio de consistencia o la aparición de síntomas subjetivos como dolor pueden requerir una biopsia para descartar malignidad u otras dermatosis.

Tácticas: cuándo y por qué buscar ayuda médica

En la mayoría de los casos se recomienda el tratamiento del molusco contagioso para reducir la propagación, prevenir complicaciones y aliviar las preocupaciones estéticas. Los pacientes deben acudir a un dermatólogo cuando:

  • Las lesiones aumentan en número o tamaño;
  • Hay traumatismos, sangrado o signos de infección en las lesiones o alrededor de ellas;
  • Las lesiones se encuentran en zonas sensibles (cara, genitales, párpados);
  • El individuo está inmunodeprimido o tiene afecciones cutáneas crónicas.

Se puede considerar la observación dinámica si el paciente rechaza el tratamiento, pero se recomienda documentar fotográficamente y realizar un mapeo de la piel para seguir la evolución de las lesiones.

Tratamiento del molusco contagioso

Existen varios enfoques terapéuticos para eliminar las lesiones del MC, que se eligen en función de la edad del paciente, su estado inmunitario, la ubicación de las lesiones y sus preferencias. Las opciones de tratamiento más comunes son:

  • Terapia con láser: la ablación con láser de CO2 es eficaz, precisa y minimiza las cicatrices.
  • Crioterapia: aplicación de nitrógeno líquido para congelar y destruir las lesiones.
  • Electrocoagulación o curetaje: eliminación física de las lesiones bajo anestesia local, especialmente en adultos.
  • Ablación por radiofrecuencia: adecuada para lesiones múltiples agrupadas con un traumatismo cutáneo mínimo;
  • Agentes tópicos: como cantaridina, imiquimod, retinoides o hidróxido de potasio bajo supervisión médica.

En casos poco frecuentes, se requiere la extirpación quirúrgica y el análisis histológico cuando las lesiones son atípicas, persisten a pesar del tratamiento o presentan un dilema diagnóstico.

La autoextirpación está contraindicada debido al riesgo de autoinoculación, cicatrices, sangrado e infecciones secundarias. Se considera que los pacientes están curados cuando se eliminan todas las lesiones visibles y no aparecen nuevas lesiones en el plazo de un mes.

Prevención del molusco contagioso

Las medidas preventivas se centran en minimizar los traumatismos cutáneos, mantener la higiene y proteger contra la propagación viral en entornos comunitarios.

Las estrategias clave incluyen:

  • Evitar el contacto piel con piel con personas infectadas y el uso compartido de artículos de higiene personal;
  • Limitar la exposición a los rayos UV y utilizar protector solar durante los periodos de actividad solar;
  • Prevenir el daño crónico de la piel evitando el frotamiento agresivo o los exfoliantes fuertes;
  • Usar protección de barrera durante el contacto íntimo cuando hay lesiones en la zona genital;
  • Tratar rápidamente otras infecciones para reducir la carga sobre el sistema inmunitario;
  • Realizar evaluaciones dermatológicas rutinarias a personas con problemas cutáneos crónicos o inmunosupresión.

Con un diagnóstico precoz, técnicas de eliminación adecuadas y la educación del paciente, el molusco contagioso puede tratarse de forma eficaz y reducirse significativamente el riesgo de propagación o recurrencia.