Cómo los fagos podrían cambiar de forma natural los tratamientos para el acné y el olor corporal

Por qué los fagos son importantes para el cuidado de la piel

Los científicos están investigando si unos virus diminutos llamados fagos podrían ayudar con problemas comunes de la piel, como el acné, la dermatitis atópica (eccema), el mal olor corporal y otras afecciones en las que las bacterias tienen un papel. Los tratamientos basados en fagos podrían ofrecer una forma de atacar las bacterias dañinas sin recurrir a los antibióticos que muchas personas usan actualmente.

¿Qué es un fago?

Fago es la abreviatura de bacteriófago, que literalmente significa un virus que infecta bacterias. Los fagos existen en muchas variedades: algunos usan ADN, otros ARN, pero todos tienen una función: localizar ciertas bacterias, infectarlas y hacer que mueran.

Los fagos están presentes en casi todos los lugares donde hay bacterias: agua, tierra, aguas residuales, el intestino, la boca y la piel. En cualquier lugar, existe toda una comunidad de fagos, a la que a veces se llama fagooma.

Cómo podrían ayudar los fagos en problemas de piel

Como los fagos sólo atacan bacterias, podrían usarse para reducir o eliminar aquellas bacterias específicas que causan problemas. Por ejemplo:

  • Acné: Un fago que ataque Cutibacterium acnes (C. acnes) podría disminuir la cantidad de esta bacteria en la piel y mejorar el acné sin necesidad de antibióticos orales o tópicos.
  • Dermatitis atópica y otras enfermedades inflamatorias: Cambios en el fagooma y en el equilibrio bacteriano se han relacionado con enfermedades como el eccema, la psoriasis y la hidradenitis supurativa. Ajustar los niveles de fagos podría formar parte de los tratamientos en el futuro.
  • Mal olor corporal: Los fagos que reducen las bacterias responsables del olor en las axilas, la ingle o los pies podrían aumentar la eficacia de los desodorantes. Se podría aplicar una mezcla de diferentes fagos (un “cóctel”) tras el baño para mantener un equilibrio bacteriano saludable y reducir el olor.

Por qué esto podría ser mejor que los antibióticos

Los antibióticos matan muchos tipos de bacterias, lo que puede alterar el microbioma natural de la piel (la comunidad de microbios beneficiosos e inofensivos). Esa alteración puede provocar otros problemas y fomentar la resistencia a los antibióticos.

En teoría, los fagos dirigidos podrían eliminar sólo las bacterias que causan los síntomas, dejando intacto el resto del microbioma, lo que ayudaría a evitar esos efectos negativos.

Desafíos importantes y consideraciones de seguridad

La terapia con fagos parece prometedora, pero aún quedan varias cuestiones prácticas y de seguridad que los investigadores están tratando de resolver:

  • Terapia activa vs. pasiva: Lo ideal sería que un fago aplicado una vez se multiplicara en la piel y permaneciera (terapia activa). En la práctica, es más probable que los fagos tengan que aplicarse con regularidad en cantidades suficientes para seguir eliminando las bacterias objetivo (terapia pasiva).
  • Seguridad: No todos los fagos son inocuos. Algunos pueden provocar reacciones inmunitarias y otros pueden portar genes de toxinas bacterianas. Por ejemplo, ciertas toxinas bacterianas, como la toxina botulínica, están relacionadas con genes que transportan algunos fagos.
  • Inflamación: Cuando los fagos matan bacterias, se liberan componentes bacterianos como endotoxinas, que pueden causar inflamación en las personas.
  • Sensibilidad al entorno: No todos los fagos sobreviven en las mismas condiciones. Los productos que mantienen la piel en su pH normal, ligeramente ácido, pueden reducir los niveles de fagos, ya que muchos son sensibles al pH.
  • Resistencia bacteriana: Así como las bacterias pueden volverse resistentes a los antibióticos, también pueden cambiar para volverse insensibles a un determinado fago.
  • Retos en el desarrollo: Los investigadores aún deben resolver cómo administrar los fagos en la piel, con qué frecuencia usarlos, qué dosis son necesarias y qué combinaciones funcionan mejor.

Aspectos regulatorios y comerciales

Por ahora, ningún tratamiento con fagos para dermatología cuenta con la aprobación completa de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). En el mercado actual, algunos productos que contienen fagos se venden como ingredientes cosméticos en lugar de medicamentos.

Esto es importante porque los cosméticos tienen limitaciones en cuanto a las afirmaciones de salud que pueden hacer. Por ejemplo, una empresa que venda un producto con fagos para el acné puede no estar autorizada a decir que trata el acné. Para sortear esto, algunos fabricantes añaden ingredientes conocidos para el acné, como el ácido salicílico, para poder afirmar legalmente que el producto es para el acné. Esto dificulta saber si la mejora se debe al fago, al ácido salicílico o a ambos.

Situación actual y qué esperar

Los fagos tienen un potencial real para ser una herramienta útil contra problemas bacterianos de la piel y para mejorar la eficacia de los desodorantes, pero se necesita mucha más investigación. Los científicos siguen trabajando en qué fagos usar, cómo formularlos en productos seguros y efectivos, y cómo evaluarlos de forma justa.

Cómo controlar los cambios en su piel

Si prueba un producto nuevo para el acné, el eccema o el mal olor, considere hacerse algunas fotos con el tiempo y anotar cualquier cambio en irritación, enrojecimiento o olor. Llevar un registro sencillo puede ayudarle a usted y a su médico a ver qué funciona y qué no.

Cuándo acudir al médico

Si su acné empeora, presenta un enrojecimiento intenso o doloroso, signos de infección (como aumento del dolor, calor, pus o enrojecimiento que se extiende), cambios rápidos en un lunar o lesión cutánea, o cualquier síntoma preocupante, consulte a un dermatólogo o a su profesional sanitario. Ellos le ayudarán a elegir tratamientos seguros y basados en la evidencia.

Aviso legal

Este artículo es solo informativo y no sustituye el consejo médico. Las decisiones sobre tratamientos deben tomarse con su médico o dermatólogo. Las terapias con fagos son experimentales en muchas áreas de la dermatología y aún no son tratamientos estándar establecidos.

Fuentes

  1. Zoe Diana Draelos, MD — miembro del profesorado clínico, Departamento de Dermatología, Duke University School of Medicine; presidenta de Dermatology Consulting Services, High Point, Carolina del Norte.
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