Dermatitis de contacto: respuesta inflamatoria de la piel a irritantes y alérgenos externos
Descripción general
La dermatitis de contacto es un término utilizado para describir la inflamación aguda o crónica de la piel que surge en el lugar de interacción directa con agentes físicos, químicos o biológicos. Es una de las afecciones dermatológicas más diagnosticadas, ya que representa hasta el 15-20 % de todas las consultas al dermatólogo.
El término «dermatitis» deriva de la palabra griega para piel («derma») y del sufijo latino «-itis», que denota inflamación. En la práctica clínica moderna, los términos «dermatitis» y «eczema» se utilizan a menudo de forma intercambiable. Sin embargo, se hace una distinción general: «dermatitis» se utiliza a menudo para describir reacciones cutáneas agudas que se resuelven más rápidamente, mientras que «eczema» puede referirse a afecciones cutáneas inflamatorias crónicas y recurrentes.
La dermatitis de contacto se divide en varios tipos principales según su patogénesis y duración:
- Dermatitis de contacto aguda
- Simple (irritante)
- Alérgica
- Dermatitis de contacto crónica
- Tóxica acumulativa
- Alérgica
Dermatitis de contacto simple (irritante)
La dermatitis de contacto simple o irritante es el resultado de un daño cutáneo directo causado por un irritante externo sin intervención del sistema inmunitario. Se trata de la forma más común de dermatitis de contacto, responsable de aproximadamente el 80 % de todos los casos.
Mecanismo de desarrollo
La gravedad de la reacción depende de la concentración y la duración del contacto con el irritante. Puede ser el resultado de una única exposición a una sustancia fuerte (por ejemplo, ácido o álcali) o de exposiciones repetidas a irritantes más leves (por ejemplo, agua, jabón, detergentes, fricción, aire frío). El umbral de irritación cutánea varía de una persona a otra y suele ser más bajo en personas con predisposición atópica.
Entre los irritantes más comunes se incluyen:
- Detergentes y productos de limpieza
- Álcalis y ácidos (productos químicos industriales o domésticos)
- Aceites, disolventes, resinas
- Agentes oxidantes y reductores
- Fibra de vidrio, polvo, partículas de madera
- Exposición prolongada a la humedad y ciclos de humedad-sequedad (frecuentes en las manos, la zona del pañal y las heridas)
Síntomas
La presentación clínica varía en función de la duración de la exposición y la potencia del irritante:
- Fase aguda: Eritema (enrojecimiento), edema, vesículas o pápulas, supuración (exudación), formación de costras, sensación de quemazón, dolor, picazón ocasional;
- Fase crónica: Liquenificación (engrosamiento de la piel), fisuras, descamación, placas eritematosas persistentes. Pueden aparecer variantes hiperqueratósicas en personas con traumatismos repetitivos (por ejemplo, manipulación de papel o herramientas).
Las localizaciones anatómicas más frecuentes son:
- Superficies dorsales y palmar de las manos y los dedos
- Párpados (por maquillaje, gotas para los ojos, irritantes en el aire)
- Labios (lamido habitual que provoca irritación por humedad y sequedad)
Complicaciones y consideraciones
La baja humedad ambiental disminuye el umbral de irritación de la piel, haciéndola más susceptible al daño. La piel dañada también se vuelve más permeable a los alérgenos, lo que aumenta el riesgo de desarrollar dermatitis alérgica de contacto secundaria. Los pacientes con antecedentes atópicos (por ejemplo, fiebre del heno, asma, eccema) son más propensos a formas graves y persistentes.
Diagnóstico
- Prueba de KOH: Para descartar infecciones fúngicas en lesiones escamosas o eritematosas.
- Prueba del parche: Se utiliza para descartar la dermatitis alérgica de contacto, especialmente en casos crónicos que no responden al tratamiento o cuando los antecedentes sugieren una exposición a alérgenos.
- Biopsia cutánea: Rara vez es necesaria, pero puede mostrar espongiosis epidérmica, edema dérmico e infiltrado linfocítico.
Dermatitis alérgica de contacto
La dermatitis alérgica por contacto (DAC) es una reacción de hipersensibilidad de tipo retardado (tipo IV), desencadenada por el contacto de la piel con un alérgeno específico. A diferencia de la dermatitis irritante, la DAC implica una sensibilización inmunitaria y se desarrolla tras una exposición previa al alérgeno. Una vez sensibilizada, incluso una reexposición mínima puede causar inflamación.
Alergenos comunes:
- Metales (níquel, cromo)
- Aditivos del caucho (carbamatos, tiuramas, benzotiazoles)
- Cosméticos y conservantes (formaldehído, fragancias, parabenos)
- Medicamentos tópicos (neomicina, bacitracina, corticosteroides)
- Tintes para el cabello y productos para las uñas
- Alérgenos vegetales (por ejemplo, hiedra venenosa)
- Productos químicos y adhesivos ocupacionales
Mecanismo y cronología:
- La sensibilización inicial se produce entre 14 y 21 días después del primer contacto.
- La inflamación en personas sensibilizadas se desarrolla entre 12 y 48 horas después de la reexposición (rango: 8-120 horas).
- Las lesiones pueden persistir hasta 3 semanas después de una sola exposición.
- Las reacciones fotoalérgicas requieren tanto el alérgeno como la luz solar para desencadenar la inflamación;
- La exposición sistémica a alérgenos relacionados (por ejemplo, medicamentos orales) puede desencadenar un eccema generalizado en pacientes sensibilizados.
Características clínicas:
Síntomas subjetivos: Picazón intensa, a veces con ardor o dolor.
Signos objetivos: Vesículas, eritema, edema, descamación, costras y, en casos graves, ampollas y erosiones.
Localización habitual:
- Manos, antebrazos, cara, párpados, labios
- Pies, genitales, cuero cabelludo (dependiendo de la fuente de exposición)
- Los alérgenos transportados por el aire pueden afectar a las zonas expuestas (por ejemplo, la cara y el cuello)
- La dermatitis fotoalérgica suele afectar a las zonas expuestas al sol (excepto los párpados superiores y la zona debajo de la barbilla)
Diagnóstico:
- Prueba del parche: método de referencia para la identificación de alérgenos; los paneles incluyen alérgenos ocupacionales, cosméticos y relacionados con medicamentos. Se suele realizar en tres visitas para la aplicación, la lectura intermedia y la evaluación de la reacción tardía.
- Prueba del fotoparche: para sospechas de fotoalérgenos.
- Biopsia (si es necesaria): Muestra espongiosis, infiltrado linfocítico perivascular y posibles eosinófilos.
Diagnóstico diferencial
- Dermatitis de contacto irritante: Sin participación de alérgenos; las vesículas son poco frecuentes y el picor suele ser leve.
- Dermatitis atópica: A menudo coexiste; la distribución y la cronicidad ayudan a diferenciarla.
- Infecciones fúngicas: El microscopio con KOH ayuda a descartar la tinea corporis o la candidiasis.
- Psoriasis: Placas bien delimitadas con escamas plateadas.
- Rosácea o dermatitis seborreica: Afecta a la parte central de la cara con menos picazón;
- Trastornos autoinmunitarios y metabólicos: Descartar si hay características sistémicas o distribución atípica.
Tratamiento
Principios generales:
- Evitar la sustancia desencadenante: crucial para el control a largo plazo;
- Medidas de protección: usar guantes adecuados; tener en cuenta que algunos alérgenos (por ejemplo, los productos químicos de los tintes para el cabello) pueden penetrar las barreras estándar;
- Suspenda todos los productos tópicos potencialmente irritantes y alergénicos;
Tratamiento tópico:
- Pomadas con corticosteroides: Tratamiento de primera línea. La potencia depende de la ubicación:
- Baja potencia para la cara y las zonas intertriginosas
- Potencia media para las extremidades y el tronco
- Alta potencia para las palmas de las manos y las plantas de los pies
- Se prefieren los ungüentos a las cremas debido a que contienen menos aditivos sensibilizantes;
- Aplicación: Dos veces al día durante 2-3 semanas, seguido de una reducción gradual;
- Inhibidores tópicos de la calcineurina: Tacrolimus o pimecrolimus para zonas sensibles a los esteroides o para el mantenimiento a largo plazo.
Tratamiento sistémico:
- Corticosteroides orales: Se utilizan para la dermatitis grave o generalizada, normalmente en un tratamiento decreciente durante 2-3 semanas.
- Antihistamínicos: pueden ayudar a reducir el picor.
- Agentes inmunosupresores: para la dermatitis crónica refractaria (por ejemplo, metotrexato, ciclosporina).
Prevención
La prevención de la dermatitis de contacto, especialmente las formas alérgicas, implica identificar y evitar los sensibilizantes, junto con prácticas de cuidado protector de la piel.
- Identificar los alérgenos mediante pruebas cutáneas y eliminar el contacto cuando sea posible;
- Utilizar ropa protectora y guantes, especialmente en ocupaciones de alto riesgo;
- Hidratar regularmente para fortalecer la barrera cutánea.
- Evitar el lavado excesivo o la exposición a productos químicos agresivos.
- Utilizar productos para el cuidado de la piel y detergentes hipoalergénicos y sin fragancias.
- Educar a los pacientes sobre cómo leer las listas de ingredientes de los productos y reconocer los síntomas de los brotes de forma precoz.
Con una evaluación adecuada, la identificación de los alérgenos, el cuidado de la piel y el tratamiento farmacológico, la mayoría de los casos de dermatitis de contacto pueden controlarse eficazmente, minimizando las recurrencias y mejorando la calidad de vida.