Verruga plantar (CIE-10: B07) ⚠️

Verruga plantar (Verruca Plantaris): una neoplasia viral común del pie

Descripción general

Las verrugas plantares, también conocidas como verruca plantaris, son tumores cutáneos benignos de origen viral que suelen aparecer en las superficies de los pies que soportan peso. Causadas por cepas específicas del virus del papiloma humano (VPH), se diagnostican con mayor frecuencia en niños y adolescentes, afectando hasta al 10 % de esta población. Estas verrugas se distinguen por su ubicación profunda, superficie queratinizada y frecuente resistencia al tratamiento, especialmente en personas mayores.

Las verrugas plantares suelen aparecer de forma aislada, pero también pueden aparecer en grupos o fusionarse en grandes lesiones en mosaico. Debido a la presión que ejercen al caminar, estas verrugas pueden crecer hacia dentro en lugar de hacia fuera, lo que las hace dolorosas al caminar o al permanecer de pie durante largos periodos de tiempo. Esto las distingue de las verrugas que aparecen en otras localizaciones, que suelen ser asintomáticas.

Factores predisponentes y transmisión del VPH

La causa subyacente de las verrugas plantares es la infección por el VPH, normalmente tipos oncogénicos de bajo riesgo, como el VPH 1, 2, 4 o 57.
A pesar de la alta prevalencia mundial del VPH (hasta el 90 % de la población adulta puede ser portadora), solo un subconjunto de individuos desarrolla verrugas visibles, lo que destaca la importancia de factores predisponentes adicionales para la manifestación clínica.

Estos factores incluyen:

  • Inmunodeficiencia: Incluye la terapia inmunosupresora, las enfermedades crónicas y la infección por VIH.
  • Trastornos endocrinos y metabólicos: Diabetes, obesidad, desequilibrios hormonales.
  • Traumatismos cutáneos crónicos: Microdesgarros por caminar descalzo, calzado ajustado o actividad física excesiva.
  • Sudoración excesiva de los pies: crea un ambiente húmedo propicio para la supervivencia y la entrada del VPH;
  • Contacto con superficies contaminadas: duchas públicas, gimnasios, piscinas;
  • Mala higiene de los pies: lavado poco frecuente, secado inadecuado, uso compartido de calzado o calcetines;
  • Estrés psicofisiológico: Debilita el sistema inmunitario y aumenta la susceptibilidad viral.

La transmisión se produce por contacto directo de la piel con partículas virales o indirectamente por contacto con superficies infectadas. El virus penetra en la piel a través de pequeñas abrasiones y se instala en la capa basal de la epidermis, donde desencadena la proliferación anómala de queratinocitos.

Diagnóstico de las verrugas plantares

El diagnóstico de las verrugas plantares se basa en la evaluación clínica, teniendo en cuenta el aspecto de la lesión, su ubicación y los síntomas del paciente. Debido a la gruesa capa de queratina y a la presión del peso corporal, las verrugas plantares pueden parecerse a callos o durezas.

Otros métodos de diagnóstico son:

  • Dermatoscopia: permite identificar los patrones vasculares característicos y los tapones de queratina.
  • Prueba de ADN del VPH: puede utilizarse en verrugas recurrentes o atípicas para determinar el subtipo viral.
  • Examen histológico: se realiza si se sospecha malignidad o para confirmar el diagnóstico en lesiones refractarias.

Síntomas y características clínicas

Las verrugas plantares aparecen como lesiones planas o ligeramente elevadas con una superficie rugosa y engrosada y, a menudo, un tapón de queratina en el centro. Su crecimiento suele dirigirse hacia el interior debido a la presión que se ejerce al estar de pie y al caminar.

Las características clínicas incluyen:

  • Localización: Planta de los pies, especialmente en las zonas que soportan peso, como el talón o la parte anterior del pie.
  • Tamaño: Normalmente de 2 a 5 mm de diámetro; las lesiones más grandes pueden ser el resultado de la confluencia de múltiples verrugas.
  • Superficie: rugosa, con papilas finas o crestas papilares, a menudo con capilares trombosados visibles;
  • Color: color carne, pálido o grisáceo, dependiendo del contenido de queratina y la edad de la lesión;
  • Márgenes: bien definidos, con un borde queratinizado que separa la lesión de la piel sana;
  • Síntomas: dolor o sensibilidad al caminar, sensibilidad a la presión y posible hormigueo o malestar.

Descripción dermatoscópica

La dermatoscopia es una herramienta muy valiosa para diferenciar las verrugas plantares de otras lesiones queratósicas. Los hallazgos clásicos incluyen:

  • Patrón en «huevos de rana»: Papilas agrupadas, cada una rodeada por un anillo de queratina blanca y con un punto rojo o negro en el centro (bucle capilar o vaso trombosado);
  • Zonas amarillentas sin estructura: causadas por la hiperqueratosis debida a la presión del peso corporal;
  • Corola pálida en el borde: marca la transición a la piel sana;
  • Estriaciones o surcos lineales: se observan ocasionalmente debido a la compresión de las estructuras dérmicas por el peso corporal.
  • Estas características ayudan a diferenciar las verrugas plantares de los callos, las callosidades, las queratosis seborreicas y las lesiones pigmentadas.

    Diagnóstico diferencial

    Las verrugas plantares deben diferenciarse de otras lesiones cutáneas en las plantas de los pies, ya que su aspecto puede imitar varias afecciones comunes y poco comunes. Entre los diagnósticos diferenciales importantes se incluyen:

    • Callo (clavus): núcleo central rodeado de queratina; carece de puntos vasculares y suele ser menos doloroso al presionar lateralmente;
    • Callosidad: engrosamiento difuso de la capa córnea sin vasos centrales ni dolor al presionar verticalmente;
    • Verruga plana: superficie lisa, tamaño más pequeño, se encuentra a menudo en la cara o las manos;
    • Verruga común: más elevada, superficie más rugosa, se encuentra típicamente en las manos o en las zonas periungueales;
    • Dermatofibroma: lesión firme e hiperpigmentada con un «signo de hoyuelo» cuando se aprieta lateralmente;
    • Nevo pigmentado: Lesión pigmentada estable y simétrica; puede ser necesaria una biopsia si se observan cambios.
    • Molusco contagioso: Pápulas umbilicadas centrales con aspecto perlado, más frecuentes en niños.
    • Melanoma amelanótico: poco frecuente, pero debe descartarse en lesiones plantares atípicas o que cambian rápidamente.

    Riesgos e implicaciones clínicas

    Las verrugas plantares se consideran no cancerosas y no conllevan ningún riesgo oncogénico inherente en condiciones normales. Sin embargo, ciertos escenarios clínicos pueden justificar una observación más estrecha, especialmente cuando:

    • La lesión cambia rápidamente de forma, color o textura;
    • El dolor empeora o se produce sangrado sin traumatismo;
    • La verruga reaparece rápidamente después de su extirpación o se extiende a zonas cercanas;
    • El paciente tiene una afección inmunosupresora conocida.

    Otras preocupaciones adicionales incluyen:

    • Molestias físicas: El dolor al caminar o hacer ejercicio puede reducir la movilidad y afectar a la calidad de vida;
    • Lesiones y sangrado: La presión constante aumenta el riesgo de rotura de la piel y de infección bacteriana secundaria.
    • Estrés psicológico: La visibilidad, especialmente en lesiones múltiples, puede causar timidez o vergüenza.
    • Disfunción inmunitaria: Las lesiones múltiples o rebeldes pueden reflejar un control inmunitario reducido sobre la infección por el VPH.

    Tácticas: seguimiento y manejo clínico

    En los casos en que las verrugas plantares son asintomáticas y no interfieren con la marcha ni con las actividades cotidianas, puede ser suficiente con un seguimiento regular y la educación del paciente. La observación debe realizarse al menos una vez al año o con mayor frecuencia si se producen cambios.

    Los pacientes deben consultar inmediatamente a un dermatólogo si:

    • Las lesiones se vuelven dolorosas, se ulceran o aumentan en número.
    • Hay traumatismos, sangrado o infección recurrente en la zona de la verruga.
    • Tienen inmunodeficiencia o antecedentes de neoplasias malignas cutáneas.
    • La verruga causa trastornos de la marcha, dificultades laborales o angustia psicológica.

    En tales casos, el dermatólogo determinará si procede con la extirpación o si se debe realizar una observación dinámica continua. Para los pacientes con lesiones múltiples o verrugas recurrentes, el seguimiento fotográfico y el mapeo de las lesiones son herramientas útiles para un seguimiento coherente.

    Tratamiento de las verrugas plantares

    La elección del tratamiento depende del tamaño, el número y la ubicación de las lesiones, así como de la edad del paciente y la intensidad del dolor. Por lo general, se prefieren los tratamientos menos invasivos para los niños o las personas con pocas verrugas.

    • Terapia con láser: eficaz para lesiones resistentes, con cicatrices mínimas.
    • Crioterapia: congelación de la verruga con nitrógeno líquido; puede requerir varias sesiones;
    • Cirugía por ondas de radio: adecuada para lesiones más grandes o agrupadas;
    • Electrocoagulación: cauterización térmica para destruir el tejido de la verruga, utilizada en combinación con curetaje;
    • Agentes tópicos: El ácido salicílico, el imiquimod o los preparados con 5-FU pueden ablandar la queratina y estimular la respuesta inmunitaria (requiere una aplicación prolongada).
    • Extirpación quirúrgica: Reservada para casos de incertidumbre diagnóstica o resistentes a los métodos conservadores. Se recomienda realizar un examen histológico de todas las lesiones extirpadas.

    Se desaconseja el autotratamiento debido al riesgo de eliminación incompleta, infección, sangrado y dificultad para distinguir los crecimientos benignos de los malignos.

    Prevención de las verrugas plantares

    La prevención eficaz de las verrugas plantares consiste en proteger la piel, controlar la exposición al VPH y mantener la salud inmunológica. Las medidas clave incluyen:

    • Usar calzado protector: especialmente en duchas públicas, vestuarios y zonas de piscinas.
    • Practicar la higiene de los pies: mantener los pies limpios y secos, y cambiar los calcetines con regularidad.
    • Desinfectar los objetos personales: no compartir toallas, zapatos ni cortauñas.
    • Mantener una inmunidad fuerte: A través de una dieta saludable, la reducción del estrés, el sueño y la actividad física;
    • Evitar traumatismos: Elegir zapatos que se ajusten bien y usar plantillas si es necesario;
    • Revisiones dermatológicas rutinarias: Especialmente en personas con múltiples lesiones o antecedentes de verrugas virales;
    • Protección contra los rayos UV: Evite los traumatismos directos y la radiación en la piel, especialmente durante los meses de verano.

    Con una atención rápida, métodos de tratamiento seguros y cuidados preventivos, las verrugas plantares pueden controlarse eficazmente, minimizando la recurrencia, las molestias y el riesgo de transmisión viral.