Psoriasis vulgar (psoriasis en placas): enfermedad inflamatoria crónica de la piel
Descripción general
La psoriasis vulgar, también conocida como psoriasis crónica en placas o psoriasis crónica estacionaria, es la forma más común de psoriasis y representa hasta el 90 % de los casos. Se trata de un trastorno cutáneo inflamatorio crónico mediado por el sistema inmunitario que se caracteriza por la presencia de placas bien definidas, rojas y escamosas que pueden afectar a diversas partes del cuerpo. Estas placas suelen tener una superficie de color blanco plateado debido a la hiperproliferación y la maduración defectuosa de los queratinocitos. Aunque no es mortal, la psoriasis afecta significativamente a la calidad de vida debido a sus síntomas visibles, el prurito y sus posibles asociaciones sistémicas. A menudo sigue un curso recidivante-remitente y puede desencadenarse o agravarse por diversos factores ambientales e internos. Epidemiología La psoriasis afecta aproximadamente al 1-2 % de la población mundial y se presenta con la misma frecuencia en hombres y mujeres. Aunque puede aparecer a cualquier edad, se observan dos picos:
- Tipo I (aparición temprana): Aparece antes de los 40 años, normalmente entre los 20 y los 30; a menudo se asocia con antecedentes familiares y una enfermedad más grave.
Etiología y factores desencadenantes
La psoriasis tiene un origen multifactorial, con la contribución de mecanismos genéticos, ambientales e inmunológicos. Aunque suele existir una predisposición genética, normalmente se requieren factores desencadenantes ambientales para iniciar o exacerbar la enfermedad. Los factores clave incluyen: Activación de las respuestas inmunitarias Th1 y Th17, que conducen a una sobreproducción de citocinas (IL-17, TNF-α);
- Traumatismos físicos (fenómeno de Koebner);
- Infecciones: En particular, infecciones por estreptococos (en la psoriasis gutata) e infecciones del tracto respiratorio superior;
- Fármacos: Betabloqueantes, litio, AINE, antipalúdicos, interferones y retirada de corticosteroides sistémicos;
- Consumo de alcohol y tabaco;
- Obesidad y síndrome metabólico;
- Estrés psicológico;
- Factores climáticos: Los ambientes fríos y secos pueden empeorar los síntomas.
Características clínicas
La psoriasis vulgar se presenta típicamente con placas eritematosas cubiertas por escamas gruesas, blancas o plateadas. Las lesiones están bien delimitadas, elevadas y pueden variar en tamaño y distribución. Lugares más comunes de aparición: Superficies extensoras de los codos y las rodillas; Cuero cabelludo (incluida la línea del cabello y detrás de las orejas); Tronco (especialmente la parte inferior de la espalda y la región umbilical); Cara (incluidos los párpados y el canal auditivo);
- Palmas y plantas;
- Área genital;
- Uñas (onicodistrofia psoriásica): pitting, onicólisis, hiperqueratosis subungueal, engrosamiento distrófico.
Se ha descrito prurito en aproximadamente el 60 % de los pacientes y puede variar de leve a intenso. Durante las exacerbaciones, las lesiones pueden multiplicarse, agrandarse y volverse más inflamadas. Los períodos de remisión pueden durar semanas o meses, o incluso más, dependiendo del control individual de la enfermedad. Diagnóstico El diagnóstico de la psoriasis vulgar es principalmente clínico. Un dermatólogo suele reconocer la afección basándose en el aspecto característico y la distribución de las lesiones. Los pasos diagnósticos incluyen:
- Examen físico: Identificación de placas bien delimitadas con descamación plateada, especialmente en zonas típicas (codos, rodillas, cuero cabelludo).
- Tríada psoriásica (signos de Auspitz):
- Fenómeno de la mancha de estearina: las escamas se desprenden fácilmente en capas;
- Película terminal: debajo de las escamas desprendidas aparece una superficie roja brillante;
- Sangrado puntual: después de raspar, aparece un sangrado puntual en los capilares.
- Biopsia cutánea: se utiliza en casos atípicos o para confirmar el diagnóstico. La histología revela acantosis, paraqueratosis, abscesos de Munro y crestas reticulares alargadas. Puntuación PASI (índice de área y gravedad de la psoriasis): medida estandarizada para evaluar la extensión y la gravedad. PASI ≤10 es leve, >10 es moderado a grave. Diagnóstico diferencial La psoriasis vulgar puede parecerse o solaparse con otras dermatosis inflamatorias. El diagnóstico diferencial debe tener en cuenta:
- Liquen plano;
- Dermatitis atópica;
- Eccema crónico;
- Pitiriasis rubra pilaris;
- Liquen rosa (pitiriasis rosea);
- Dermatitis seborreica (especialmente en el cuero cabelludo);
- Dermatosis inducidas por fármacos (por ejemplo, litio o reacciones a fármacos antipalúdicos);
- Linfoma cutáneo de células T (micosis fungoide temprana);
- Ictiosis, especialmente en casos con descamación generalizada.
Tratamiento
El objetivo principal del tratamiento de la psoriasis es controlar los síntomas, reducir la inflamación, normalizar la renovación de los queratinocitos y mejorar la calidad de vida del paciente. El tratamiento se basa en la extensión de la afectación cutánea, la gravedad de los síntomas y la presencia de comorbilidades.
Tratamiento tópico (PASI ≤10):
- Agentes queratolíticos: Urea, ácido salicílico y ácido láctico para eliminar la descamación;
- Corticosteroides tópicos: De potencia baja a alta, dependiendo de la localización;
- Análogos de la vitamina D (p. ej., calcipotriol): Normalizan la proliferación epidérmica;
- Inhibidores de la calcineurina: Útiles en zonas sensibles (cara, ingle);
- Retinoides tópicos: Tazaroteno para reducir las placas.
Tratamiento sistémico y avanzado (PASI >10 o casos refractarios):
- Retinoides orales: Acitretina;
- Inmunosupresores: Metotrexato, ciclosporina;
- Ésteres del ácido fumárico;
- Agentes biológicos: Terapias dirigidas, como inhibidores del TNF-α (adalimumab, etanercept), inhibidores de la IL-12/23 (ustekinumab), inhibidores de la IL-17 (secukinumab) e inhibidores de la PDE-4 (apremilast).
- Fototerapia: Terapia con UVB de banda estrecha o PUVA en casos moderados.
Complicaciones
Aunque la psoriasis vulgar no es mortal, puede estar asociada a múltiples complicaciones sistémicas, especialmente en casos graves y de larga duración:
- Enfermedades cardiovasculares: Mayor riesgo de hipertensión, cardiopatía isquémica y accidente cerebrovascular;
- Síndrome metabólico: La obesidad, la resistencia a la insulina y la dislipidemia son más frecuentes en pacientes con psoriasis moderada a grave;
- Artritis psoriásica: Dolor articular, hinchazón y daño progresivo en hasta el 30 % de los casos;
- Impacto psicosocial: Depresión, ansiedad, aislamiento social debido a las lesiones cutáneas visibles y la cronicidad de la enfermedad.
Prevención y recomendaciones sobre el estilo de vida
La psoriasis no se puede prevenir por completo debido a su base genética, pero la frecuencia y la gravedad de los brotes se pueden reducir mediante modificaciones en el estilo de vida y el entorno:
- Evitar los desencadenantes conocidos (infecciones, traumatismos, tabaquismo, estrés, alcohol).
- Utilizar emolientes a diario para mantener la hidratación y la función barrera de la piel;
- Proteger la piel de lesiones (fenómeno de Koebner);
- Controlar los efectos secundarios si se sigue un tratamiento sistémico a largo plazo;
- Controlar las comorbilidades asociadas, especialmente los factores de riesgo cardiovascular y metabólico;
- Someterse a evaluaciones dermatológicas periódicas para controlar la progresión de la enfermedad y la respuesta al tratamiento.
Conclusión
La psoriasis vulgar es una enfermedad inflamatoria cutánea crónica y frecuente que tiene un impacto significativo en el bienestar físico y emocional de los pacientes. Aunque actualmente es incurable, los avances en las terapias tópicas, sistémicas y biológicas permiten controlar eficazmente los síntomas y mejorar la calidad de vida. El diagnóstico precoz, el tratamiento personalizado y la educación del paciente siguen siendo componentes esenciales de la atención integral de los pacientes con psoriasis vulgar.