Por qué los conservantes en los productos para el cuidado de la piel tienen mala fama
Por qué son importantes los conservantes en los cosméticos
Los conservantes suelen tener mala fama. Quizá haya visto advertencias de grupos de consumidores o en aplicaciones para revisar productos que los señalan como ingredientes a evitar. Pero antes de desechar sus cremas y lociones, es útil entender qué hacen los conservantes y por qué la mayoría de los productos para el cuidado de la piel los necesitan.
Qué hacen los conservantes y por qué se usan
La función principal de un conservante es evitar que bacterias, levaduras, hongos y moho crezcan en un producto. Esto es fundamental porque la mayoría de los cosméticos contienen agua, y el agua favorece el desarrollo de microbios. Un producto con agua que no está conservado suele contaminarse en aproximadamente una semana tras abrirlo.
Piénselo como con la comida: no esperaría que la leche o la carne se mantuvieran frescas durante semanas sin refrigeración o conservantes. Lo mismo ocurre con muchos productos para el cuidado de la piel. Los productos sin agua, como la vaselina, no necesitan conservantes y tienen menos riesgo de contaminación.
Cómo las empresas reducen el uso de conservantes sin comprometer la seguridad
Los formuladores intentan equilibrar la seguridad con las preocupaciones de los consumidores mediante varias estrategias que permiten usar menos conservantes sin perder la protección del producto.
El envase es clave. Los botes baratos con boca ancha invitan a meter los dedos, lo que puede introducir gérmenes. Las bombas y los dispensadores sin aire son mejores. La opción más segura es un envase sellado con una boquilla unidireccional que deja salir el producto pero no permite que entre aire ni bacterias. Estos sistemas son más caros, pero reducen la contaminación y permiten usar menos conservantes.
Los fabricantes también añaden a veces ingredientes que actúan como conservantes aunque no se etiqueten como tales. Por ejemplo, el etanol (alcohol) ayuda a mantener alejados los microbios, pero puede ser agresivo y dañar la capa externa de la piel, especialmente si la barrera cutánea está ya dañada o es sensible. Otro ejemplo es el alcohol bencílico.
Algunas empresas usan aceites esenciales de plantas, como romero, lavanda, árbol de té, salvia o eucalipto, por sus propiedades antimicrobianas. Estos pueden ayudar, pero tienen inconvenientes: suelen tener un aroma fuerte, pueden causar alergias en algunas personas y su uso generalizado podría plantear problemas medioambientales y de sostenibilidad.
Otra opción es hacer que el producto sea más ácido (bajar el pH). Algunos microbios no crecen bien en ambientes ácidos, lo que reduce la necesidad de conservantes. Sin embargo, los productos muy ácidos pueden irritar la piel, por lo que esta técnica no elimina por completo el uso de conservantes.
Conservantes comunes y lo que debe saber sobre ellos
Algunos conservantes se han vuelto polémicos tras su uso más extendido.
Kathon CG (una mezcla de metilcloroisotiazolinona y metilisotiazolinona) se usaba mucho para reducir el uso de parabenos. Con el tiempo se relacionó con dermatitis alérgica de contacto, una alergia en la piel que provoca enrojecimiento, picor y a veces ampollas en la zona donde se aplicó el producto. Por ese riesgo, ya no está permitido en productos de cuidado de la piel que se dejan sobre la piel en la Unión Europea.
Parabenos (los más comunes son metilparabeno, etilparabeno, propilparabeno y butilparabeno) también han generado preocupación porque pueden imitar al estrógeno y algunos los consideran posibles disruptores endocrinos. A pesar de ello, los parabenos siguen considerándose entre los conservantes más seguros y eficaces cuando se usan en las cantidades permitidas. A menudo se combinan entre sí y a veces con fenoxietanol, que puede confundirse con una fragancia por su olor a rosa.
Ningún conservante es perfecto para todos los productos o todas las personas. Cada elección implica valorar ventajas e inconvenientes en cuanto a estabilidad, seguridad, aroma, tipo de piel y impacto ambiental.
Consejos prácticos para usar productos de cuidado de la piel con seguridad en casa
Estos hábitos sencillos ayudan a reducir el riesgo de irritación o contaminación del producto:
- Retire los productos de cuidado de la piel cuando ya no los necesite. Por ejemplo, quite el protector solar después de estar al sol.
- Lávese la cara y elimine otros productos antes de acostarse.
- Prefiera envases que reduzcan el riesgo de contaminación, como bombas o sistemas sin aire, en lugar de botes abiertos.
- Nunca ingiera productos de cuidado de la piel.
Estas prácticas contribuyen a mantener la piel más sana y disminuyen la posibilidad de brotes o infecciones por productos contaminados.
Cuándo acudir al médico
Si un producto provoca enrojecimiento persistente, picor, hinchazón, ampollas o una reacción que se extiende más allá de la zona donde se aplicó, consulte a un médico o dermatólogo. También debe buscar atención médica si observa signos de infección, como aumento del dolor, calor, pus o fiebre. El profesional podrá identificar si se trata de una alergia o infección y recomendarle alternativas más seguras.
En resumen
Los conservantes pueden sonar alarmantes, pero cumplen un papel fundamental para que los cosméticos con agua sean seguros. Los fabricantes intentan reducir su cantidad usando envases protectores, ajustando las fórmulas o añadiendo ingredientes antimicrobianos alternativos, aunque generalmente es necesario conservar los productos. Si tiene la piel muy sensible o dudas sobre los ingredientes, hable con un dermatólogo para elegir productos adecuados para usted.
Aviso legal
Este artículo es informativo y no sustituye el consejo médico. Para cuestiones personales de salud, consulte a un profesional sanitario.
Fuentes
No se proporcionaron fuentes en el artículo original.
Contenido basado en material de Zoe Diana Draelos, MD, profesora clínica del Departamento de Dermatología de Duke University School of Medicine y presidenta de Dermatology Consulting Services.