Cómo los 5Ms y la toma de decisiones compartida mejoran el cuidado de la piel en personas mayores

Cómo pueden los médicos cuidar mejor la piel madura: una guía práctica

A medida que envejecemos, nuestra piel cambia, al igual que los problemas cutáneos que podemos experimentar. Daniel Butler, MD, que investiga cómo el envejecimiento afecta a las enfermedades inflamatorias de la piel, habló recientemente sobre cómo las ideas de la medicina geriátrica pueden hacer que las consultas dermatológicas sean más útiles y amables para las personas mayores (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Resumen breve

En lugar de ir directamente a un tratamiento, Butler recomienda empezar preguntando qué es lo que realmente desea la persona. También sugiere usar una sencilla lista de control geriátrica llamada las 5Ms para orientar el cuidado, estar atento a nuevas opciones para tratar el picor crónico y buscar oportunidades para suspender de forma segura medicamentos que quizá ya no sean necesarios. Estos pasos ayudan a adaptar el tratamiento a lo que más importa a cada persona (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Comience por lo que quiere el paciente

Un buen cuidado empieza con una pregunta básica: ¿qué espera conseguir con el tratamiento? Para algunos, la prioridad es eliminar una placa de psoriasis. Para otros, puede ser aliviar el picor, tratar las articulaciones dolorosas que afectan la piel o eliminar la caspa que resulta incómoda o embarazosa.

Después de conocer los objetivos de la persona, el profesional debe explicar las posibles opciones y por qué una puede ser mejor que otra. Butler recomienda ofrecer un “menú de opciones” en lugar de un único plan, para que cada persona pueda elegir lo que mejor se adapta a sus prioridades y estilo de vida (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Esto es importante en muchas situaciones. Por ejemplo, al tratar un cáncer de piel, las opciones pueden incluir:

  • Cirugía micrográfica de Mohs (una técnica precisa que elimina el cáncer capa a capa),
  • escisión (extirparlo quirúrgicamente),
  • electrodesecación y curetaje (raspado y cauterización),
  • o, cuando sea adecuado, vigilancia activa (observar la lesión de cerca en lugar de tratarla de inmediato).

Explicar las ventajas y desventajas (tiempo de curación, riesgo de recurrencia, necesidades de recuperación) ayuda a que la persona elija lo que más valora (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Las 5Ms: una lista sencilla para personas mayores

Butler propone tomar prestado un marco sencillo de la medicina geriátrica llamado las 5Ms. Son puntos rápidos que los profesionales pueden revisar al cuidar a pacientes mayores:

  • Movilidad — ¿Puede la persona moverse con facilidad? Esto influye en el cuidado de heridas, el cambio de apósitos y si un tratamiento que requiere visitas frecuentes es viable.
  • Lo que más importa — ¿Qué resultados son prioritarios para la persona (aspecto, comodidad, evitar procedimientos)?
  • Medicamentos — ¿Está tomando muchos fármacos que podrían interactuar o causar efectos secundarios?
  • Capacidad mental — ¿Hay problemas de memoria o de concentración que dificulten seguir un plan de tratamiento?
  • Multicomplejidad — ¿Tiene varias enfermedades que hacen que algunos tratamientos sean más riesgosos o difíciles de manejar?

No es necesario revisar los cinco puntos en cada consulta. Más bien, conviene tenerlos en cuenta de vez en cuando para que las decisiones sobre el tratamiento se ajusten a la vida completa de la persona, no solo a su problema de piel (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

El picor recibe más atención

El prurito (picor) es una de las principales razones por las que las personas mayores de 50 años consultan al dermatólogo, pero hasta hace poco no existían medicamentos aprobados específicamente para tratar el picor en sí. A medida que los investigadores comprenden mejor por qué aparece el picor en distintas enfermedades, empiezan a surgir tratamientos dirigidos. Esto significa que pronto los profesionales podrán ofrecer mejores opciones para quienes sufren picor crónico (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Butler considera alentador este avance, ya que muchas personas mayores han tenido pocas opciones específicas para aliviar el picor. Aun así, las decisiones sobre el tratamiento deben discutirse con un profesional que pueda explicar los beneficios y riesgos para cada caso (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Deprescripción: menos puede ser más

La deprescripción consiste en dejar de tomar medicamentos que no son necesarios o que se solapan con otros tratamientos. Es especialmente importante en personas mayores, que suelen tomar varios fármacos.

En dermatología, a veces las personas llegan ya tomando varios tratamientos indicados por distintos médicos. Por ejemplo, alguien con urticaria u otra enfermedad con picor puede estar tomando varios antihistamínicos junto con un corto tratamiento con esteroides como prednisona. Cuando el dermatólogo ofrece un tratamiento más específico, puede ser posible suspender algunos de esos medicamentos antiguos para reducir efectos secundarios y simplificar el cuidado (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Los dermatólogos pueden, sin querer, aumentar la carga de medicación, por lo que pensar en qué se puede retirar con seguridad forma parte de un cuidado responsable. El objetivo no es añadir tratamientos automáticamente, sino adaptar el cuidado a los objetivos individuales y reducir los medicamentos innecesarios siempre que sea posible (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Atención a los cambios visibles

Puede ser útil seguir la evolución de manchas, erupciones u otros cambios visibles en la piel con el tiempo. Hacer fotos o llevar un diario sencillo con la fecha de aparición, si pican o sangran, y cómo cambian, puede hacer que las consultas sean más provechosas y ayudarle a explicar sus preocupaciones con claridad al profesional. Esto es especialmente útil si piensa hablar sobre opciones de tratamiento o vigilancia (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD).

Cuándo acudir al médico

Consulte con un profesional si nota signos preocupantes, como un lunar nuevo o que cambia, una herida que no cicatriza, sangrado, dolor, signos de infección (enrojecimiento, calor, pus) o cambios en la piel que crecen rápidamente. Si tiene dudas, es mejor preguntar, sobre todo cuando se están considerando tratamientos o la suspensión de medicamentos.

Nota importante

Este artículo se basa en una entrevista reciente y pretende explicar ideas que pueden ayudarle a hablar con su dermatólogo (Fuente: Entrevista con Daniel Butler, MD). No es un consejo médico. Las decisiones sobre el tratamiento deben discutirse siempre con su médico o dermatólogo, que podrá valorar su historial y necesidades personales.

Fuentes

  1. Entrevista con Daniel Butler, MD, vicepresidente de educación en la University of Arizona y líder del Inflammatory and Aging Skin Research Program (entrevista reciente).
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