Queratosis seborreica (CIE-10: L82) 💚

Queratosis seborreica (verruga seborreica, verruga senil, queratosis senil, queratoma senil)

La queratosis seborreica es un tumor cutáneo benigno caracterizado por la queratinización, que se eleva por encima de la superficie de la piel. Estas lesiones suelen aparecer después de los 50 años y su prevalencia aumenta con la edad. La queratosis seborreica suele aparecer en múltiples lesiones, y el número de lesiones tiende a aumentar con el tiempo. Este tipo de neoplasia es igualmente frecuente en hombres y mujeres, aunque la frecuencia puede variar ligeramente en función de la edad y otros factores.

Factores predisponentes

La causa exacta de la queratosis seborreica sigue sin estar clara, pero se han identificado varios factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar estas lesiones cutáneas benignas. Estos factores contribuyen a la aparición y el crecimiento de la queratosis seborreica:

  • Cambios cutáneos involutivos (relacionados con la edad): El envejecimiento de los queratinocitos epidérmicos, junto con la apoptosis (muerte celular) en fase avanzada, es un factor importante en el desarrollo de la queratosis seborreica.
  • Insolación excesiva: La exposición prolongada a la luz solar y a la radiación ultravioleta aumenta el riesgo de desarrollar queratosis seborreica debido al efecto de la luz UV sobre las células de la piel.
  • Factores genéticos: Los antecedentes familiares y la predisposición genética pueden influir en el desarrollo de la queratosis seborreica, ya que algunas personas son más susceptibles debido a su composición genética.
  • Radiación ionizante y enfermedades víricas: La exposición a la radiación ionizante y a determinadas infecciones víricas puede provocar la aparición o el crecimiento de queratomas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la queratosis seborreica se basa en un examen clínico, que incluye una inspección visual rutinaria de la lesión y una evaluación dermatoscópica para evaluar las características del crecimiento. Si existe la sospecha de que la lesión puede ser maligna o atípica, se puede realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico y descartar otras afecciones, como el cáncer de piel.

Síntomas

Durante un examen visual, la queratosis seborreica se presenta como una lesión aplanada, hemisférica o con un tallo corto que sobresale de la piel. Estas lesiones suelen ser simétricas, típicamente ovaladas o redondas, aunque las más grandes pueden tener formas irregulares. La textura de la superficie de la queratosis seborreica difiere de la de la piel normal: es rugosa, seca y puede presentar signos de descamación. En algunos casos, especialmente en las lesiones más grandes de más de 10 mm, la superficie puede tener una textura verrugosa, parecida a papilas secas grandes y desiguales. En ciertos casos, la queratinización es tan pronunciada que partes de la queratosis pueden desprenderse por sí solas o con un impacto físico mínimo.

Los bordes de la queratosis seborreica suelen ser claros y uniformes. Sin embargo, en los queratomas grandes, los bordes pueden ser irregulares. El color de la queratosis seborreica varía de nude o gris a gris-marrón. En algunos casos, pueden aparecer tonos rosados o rosa-rojos. Alrededor de la lesión, la piel no afectada puede presentar un ligero enrojecimiento.

El crecimiento del vello en la zona de la queratosis seborreica no suele verse afectado. Sin embargo, en algunos casos, puede crecer vello en la lesión si es congénita, o en las zonas de queratomas con hipopigmentación.

El tamaño de la queratosis seborreica varía, oscilando entre 5 mm y 20 mm de diámetro.
Las lesiones de más de 15 mm son poco frecuentes. La altura de la lesión sobre la superficie de la piel no suele superar los 5-7 mm.
Al palparla, la queratosis seborreica se nota densa y seca, y algunas zonas pueden presentar descamación. No suele haber sensaciones subjetivas, aunque puede producirse un picor leve, especialmente en las lesiones de larga duración.

La queratosis seborreica se localiza con mayor frecuencia en el tronco, las extremidades superiores y la cara. En personas mayores, estas lesiones también pueden aparecer en otras partes del cuerpo.

Descripción dermatoscópica

La dermatoscopia de la queratosis seborreica revela las siguientes características:

  • Pigmentación de fondo homogénea: La pigmentación de fondo varía de gris pálido a marrón y aparece de forma uniforme en toda la lesión.
  • Estructuras similares a comedones: Inclusiones queratósicas de color gris marrón claro bien formadas dentro de la lesión.
  • Quistes similares al milium: Pequeñas estructuras esféricas con un tono blanco opaco o amarillento que son visibles en algunos casos de queratosis seborreica.
  • Vasos sanguíneos: En las imágenes dermatoscópicas se puede observar la presencia de vasos sanguíneos en forma de horquilla.
  • Estructuras similares al cerebro: patrones que se asemejan a las circunvoluciones del cerebro, visibles bajo dermatoscopia.
  • Pseudored: red pigmentaria uniforme con bordes irregulares y marcadamente irregulares, especialmente visible en la cara.
  • Pigmentación en puntos: Se pueden observar pequeños puntos de color gris-negro dentro de la lesión.

Diagnóstico diferencial

Es importante diferenciar la queratosis seborreica de otras neoplasias pigmentadas de la piel, como:

  • Queratosis actínica
  • Nevo papilomatoso
  • Dermatofibroma
  • Enfermedad de Bowen
  • Queratoacantoma
  • Carcinoma basocelular
  • Carcinoma espinocelular
  • Melanoma

Riesgos

La queratosis seborreica es generalmente una afección benigna, con un bajo riesgo de malignidad. La transformación maligna es poco frecuente, pero puede ocurrir, especialmente cuando la lesión está sometida a lesiones crónicas o irritación, como quemaduras térmicas o exposición a productos químicos. El riesgo de degeneración maligna de la queratosis seborreica se estima entre el 1 y el 10 %, y la mayoría se transforma en carcinoma escamoso. En algunos casos, esta transformación puede progresar a través de una fase conocida como enfermedad de Bowen (una afección precancerosa).

Los pacientes con queratosis seborreicas múltiples tienen un mayor riesgo de desarrollar otras neoplasias malignas, especialmente en la piel circundante o en áreas adyacentes. Esto puede complicar la detección oportuna y el diagnóstico diferencial de las lesiones malignas.

Tácticas

Si no hay signos de daño, cambios en la apariencia o síntomas, la autoevaluación suele ser suficiente para la queratosis seborreica. Esto debe incluir controles periódicos, al menos una vez al año. Si se produce un daño mecánico o se observa algún cambio en la lesión, es importante consultar inmediatamente a un dermatólogo o oncólogo.

El profesional sanitario evaluará si es necesario realizar un seguimiento adicional o extirpar la lesión. Se debe considerar la extirpación de los nevos que están constantemente expuestos a traumatismos crónicos debido a la ropa, las joyas o las actividades laborales. La extirpación también está indicada si el paciente experimenta molestias estéticas o angustia psicológica.

Para la monitorización dinámica, es útil tomar fotos de la queratosis seborreica para realizar un seguimiento de cualquier cambio en su aspecto a lo largo del tiempo. Los pacientes con queratosis seborreicas múltiples deben ser evaluados por un dermatólogo u oncólogo en primavera y otoño (antes y después de la temporada de playa). Un mapa de neoplasias cutáneas es una herramienta valiosa para la observación continua, ya que ayuda a identificar lesiones nuevas o alteradas.

Tratamiento

El tratamiento de la queratosis seborreica suele ser quirúrgico, incluyendo la extirpación con un bisturí clásico o un bisturí de radiofrecuencia. Es necesario realizar un examen histológico del tejido extirpado para confirmar que la lesión es benigna.

Se pueden utilizar métodos menos invasivos, como la eliminación con láser o la criodestrucción (eliminación con nitrógeno líquido), después de asegurarse de que la lesión es benigna mediante un examen exhaustivo realizado por un oncólogo o un dermatólogo. Estos métodos solo deben utilizarse después de descartar una transformación maligna y realizar un diagnóstico diferencial.

Si la lesión no puede tratarse con métodos menos invasivos, o si existen dudas sobre su naturaleza, la extirpación quirúrgica sigue siendo la opción más eficaz para su eliminación. En algunos casos, los pacientes pueden necesitar múltiples tratamientos debido a la posibilidad de recurrencia, especialmente en la queratosis seborreica congénita.

Prevención

La prevención de la aparición de la queratosis seborreica y su potencial malignidad implica un cuidado cuidadoso de la piel y ajustes en el estilo de vida:

  • Evitar la radiación ultravioleta excesiva, incluido el uso de camas solares y la exposición prolongada al sol.
  • Usar protector solar y ropa protectora durante los períodos de exposición intensa al sol.
  • Minimizar los traumatismos crónicos de la piel que pueden causar irritación y daño a las queratosis.
  • Limitar la exposición a la radiación ionizante y a los riesgos ambientales.
  • Cumplir los protocolos de seguridad al manipular sustancias nocivas para la piel.
  • Mantener una buena higiene personal y vigilar los cambios en la piel.

Para mantener la salud de la piel, es esencial inspeccionar regularmente las queratosis seborreicas, consultar a un especialista sanitario si se produce algún cambio y eliminar las lesiones potencialmente peligrosas cuando sea necesario.