Onicomicosis (CIE-10: B35.1) 🚨
Onicomicosis: infección fúngica de la placa ungueal
Descripción general
La onicomicosis es una infección fúngica crónica de la unidad ungueal, que incluye la placa ungueal, el lecho ungueal y, en ocasiones, la piel circundante. Está causada por dermatofitos, mohos no dermatofitos o levaduras (principalmente especies de Candida). Esta afección se encuentra entre los trastornos ungueales más comunes en todo el mundo y representa hasta el 50 % de todas las enfermedades de las uñas.
La enfermedad afecta a personas de todas las edades, pero es más común en adultos y ancianos, especialmente en aquellos con afecciones médicas subyacentes como diabetes, enfermedad vascular periférica o inmunosupresión. La onicomicosis se presenta a menudo como decoloración, engrosamiento, deformación o desmoronamiento de la uña y puede afectar a una o varias uñas, comenzando normalmente en las uñas de los pies y extendiéndose potencialmente a las uñas de las manos.
Sin tratamiento, la onicomicosis puede causar molestias importantes, infecciones bacterianas secundarias e insatisfacción estética.
También es una fuente común de transmisión recurrente de hongos a otras zonas del cuerpo o a miembros de la familia.
Formas clínicas de la onicomicosis
La onicomicosis se presenta en varios patrones clínicos, dependiendo de la vía de invasión fúngica y la localización de la infección dentro de la unidad ungueal:
- Onicomicosis subungueal distal (lateral): La forma más frecuente. La infección comienza en el hiponiquio o pliegue lateral de la uña y progresa proximalmente a lo largo del lecho ungueal. Se caracteriza por una decoloración amarillenta-blanquecina, engrosamiento, restos subungueales y, finalmente, desprendimiento (onicólisis).
- Onicomicosis subungueal proximal: menos frecuente; se produce cuando los hongos penetran en la matriz de la uña a través del pliegue proximal de la uña. Se observa con mayor frecuencia en personas inmunodeprimidas. Los primeros signos incluyen decoloración cerca de la lunula y distorsión de la placa proximal;
- Onicomicosis superficial blanca: los hongos invaden directamente la placa ungueal superficial, provocando la formación de manchas blancas, calcáreas o amarillo opaco en la superficie. Estas manchas pueden fusionarse, provocando fragilidad y quebradizo de la uña.
Clasificación según la afectación de la placa ungueal
Según el aspecto y el grosor de la placa ungueal, la onicomicosis se puede clasificar en:
- Normotrófica: la uña conserva su grosor y forma normales, pero presenta decoloración (áreas amarillas, blancas o marrones) con cambios superficiales leves;
- Hipertrofia: Se caracteriza por engrosamiento de la uña, hiperqueratosis subungueal, deformación y desarrollo de estrías longitudinales. El lecho ungueal subyacente también puede volverse hipertrofiado y doloroso;
- Atrófica: La uña infectada se vuelve delgada, frágil y, a menudo, se desprende parcial o totalmente del lecho ungueal (onicólisis).
Diagnóstico de la onicomicosis
Es esencial realizar un diagnóstico preciso antes de iniciar el tratamiento antifúngico, ya que hay otras afecciones que pueden parecerse a la micosis ungueal. La evaluación clínica debe respaldarse con pruebas de laboratorio para identificar el hongo patógeno específico y descartar otros diagnósticos diferenciales (por ejemplo, psoriasis, traumatismos, liquen plano).
Los métodos de diagnóstico recomendados incluyen:
- Examen clínico: evaluación del color, la textura y el grosor de la uña, y la afectación de otras zonas de la piel (por ejemplo, tinea pedis).
- Dermatoscopia: ayuda a visualizar características como espigas, estrías longitudinales y restos subungueales.
- Biopsia ungueal para histología: tinción PAS de un recorte, o PCR, cuando la microscopía y el cultivo no son concluyentes;
- Microscopía: examen directo con KOH (hidróxido de potasio) de raspados de las uñas para detectar hifas;
- Cultivo: Los cultivos fúngicos son útiles para identificar dermatofitos, levaduras o mohos.
- PCR (reacción en cadena de la polimerasa): Método altamente sensible y específico para detectar y tipificar el ADN fúngico, especialmente en casos difíciles o recurrentes.
Tratamiento de la onicomicosis
El tratamiento de la onicomicosis es prolongado. La terapia combinada no se requiere de forma rutinaria: la terbinafina oral suele preferirse en la enfermedad moderada a grave, mientras que los agentes tópicos son razonables para la enfermedad limitada o leve y cuando el tratamiento sistémico no es adecuado. Las opciones son terapias antifúngicas sistémicas y tópicas. El éxito del tratamiento depende de un diagnóstico preciso, del grado de afectación de las uñas, del tipo de patógeno y del estado general de salud del paciente.
Terapia antifúngica sistémica
El tratamiento sistémico (oral) se considera generalmente el estándar de atención en casos moderados a graves, especialmente cuando:
- Más del 50 % de la placa ungueal está afectada;
- Hay varias uñas afectadas (especialmente >3 uñas de los pies);
- La matriz o la parte proximal de la uña están afectadas;
- Los tratamientos tópicos han fracasado o no son prácticos;
- El paciente está inmunodeprimido o tiene diabetes;
- Hay tinea pedis o tinea manuum concurrente, que se trata junto con la uña más que ser en sí misma un motivo para tratamiento sistémico.
Los agentes antifúngicos sistémicos comunes incluyen:
- Terbinafina, generalmente el agente oral preferido, tomado durante algunas semanas para las uñas de las manos y más tiempo para las uñas de los pies;
- Itraconazol, a veces administrado como terapia pulsátil;
- Fluconazol, utilizado fuera de las indicaciones autorizadas en algunos países. La dosis y la duración las establece el prescriptor.
La terbinafina oral justifica una comprobación basal de la función hepática; la necesidad de un control posterior se decide de forma individual y es especialmente importante en pacientes con enfermedad hepática preexistente, consumo de alcohol o que toman medicamentos hepatotóxicos.
Tratamiento antifúngico tópico
Los tratamientos tópicos pueden ser eficaces para la onicomicosis superficial, distal o limitada, especialmente cuando no afecta a la matriz ungueal. También son adecuados para pacientes con contraindicaciones para los antifúngicos orales.
Entre los agentes más utilizados se incluyen:
- Ciclopirox 8 % en laca: se aplica a diario; la superficie de la uña debe limarse semanalmente;
- Efinaconazol 10 % en solución: una vez al día durante 48 semanas; no requiere limado de la uña;
- Tavaborol 5 % solución: Una vez al día; aprobado para la onicomicosis subungueal lateral distal.
La combinación de un agente oral y uno tópico se elige a veces en la enfermedad extensa, cuando el objetivo es tanto la eliminación como la prevención de recaídas.
Prevención de la onicomicosis y las recaídas
Dado que las esporas fúngicas persisten en el entorno, la reinfección y las recaídas son frecuentes. El tratamiento a largo plazo incluye medidas preventivas para reducir la recurrencia y minimizar la exposición a los factores de riesgo.
- Higiene de los pies: Mantenga los pies limpios y secos; cámbiese los calcetines a diario; alterne el calzado para permitir la ventilación.
- Cuidado del calzado: Utilice sprays o polvos antimicóticos en el calzado; evite el calzado ajustado o que no transpire.
- Precauciones en espacios públicos: Use sandalias en duchas comunes, piscinas, gimnasios y saunas.
- Evite compartir herramientas para el cuidado de las uñas: Use cortauñas y limas personales; asegúrese de que los instrumentos para pedicura y manicura estén esterilizados.
- Controle las comorbilidades: Controle la diabetes y las afecciones vasculares para reducir la susceptibilidad.
- Corte regular de las uñas: Mantenga las uñas cortas y lisas para evitar traumatismos y reducir la penetración de hongos;
- Seguimiento después del tratamiento: El seguimiento es principalmente clínico y lento: una uña tarda meses en crecer, por lo que la evolución se valora por la nueva uña en la base. La repetición de las pruebas se reserva para la enfermedad que persiste, recurre o sigue siendo diagnósticamente incierta.
Conclusión
La onicomicosis es una infección común, pero a menudo subestimada, de la unidad ungueal que puede causar una importante carga funcional, estética y psicológica. El diagnóstico precoz, la selección del tratamiento adecuado y el cumplimiento del tratamiento son fundamentales para obtener resultados satisfactorios. El tratamiento elegido según la extensión de la enfermedad, junto con las medidas de cuidado del pie descritas arriba, produce los mejores resultados a largo plazo.
Dada la naturaleza crónica y el potencial de recurrencia de la onicomicosis, las estrategias preventivas y la educación del paciente siguen siendo los pilares del tratamiento. Las personas deben colaborar estrechamente con dermatólogos o podólogos para garantizar un diagnóstico preciso, un tratamiento seguro y el mantenimiento de la salud de las uñas a largo plazo.