Hemangioma (CIE-10: D18) 💚

Hemangioma (angioma, nevus vascular)

El hemangioma, también conocido como angioma o nevus vascular, es una neoplasia cutánea benigna que se desarrolla debido a la acumulación y proliferación localizada de pequeños vasos sanguíneos, normalmente capilares. Estas lesiones suelen presentarse como formaciones planas o ligeramente elevadas, de color rojo brillante, que pueden variar en tamaño y forma.
Los hemangiomas pueden ser congénitos (presentes al nacer) o adquiridos (que aparecen a lo largo de la vida). La aparición de hemangiomas múltiples es especialmente frecuente en los hemangiomas pequeños adquiridos, aunque también existen formas múltiples congénitas (conocidas como hemangiomatosis). Los hemangiomas son igualmente frecuentes en hombres y mujeres, aunque las formas congénitas son más frecuentes en las mujeres.

Factores predisponentes

La causa exacta de los hemangiomas sigue sin estar clara, pero se cree que hay varios factores que aumentan la probabilidad de su aparición. Estos factores predisponentes pueden influir en la formación de los hemangiomas y en sus patrones de crecimiento:

  • Para los hemangiomas congénitos:
    • Sexo femenino: Las niñas son más propensas a desarrollar hemangiomas congénitos.
    • Prematuridad: Los bebés prematuros tienen un mayor riesgo de desarrollar hemangiomas congénitos.
    • Infecciones virales e intoxicaciones maternas: La exposición a ciertas infecciones virales o sustancias tóxicas durante el embarazo puede contribuir al desarrollo de hemangiomas congénitos.
    • Edad materna superior a 40 años: La edad materna avanzada puede aumentar el riesgo de formación de hemangiomas en el bebé.
    • Hipoxia intrauterina: La falta de oxígeno durante el desarrollo fetal puede aumentar el riesgo de hemangiomas.
    • Embarazos múltiples: Los embarazos múltiples (por ejemplo, gemelos o más) se asocian con una mayor incidencia de hemangiomas.
    • Factores genéticos: Los antecedentes familiares y la predisposición genética pueden influir en la formación de hemangiomas congénitos.
    • Para los hemangiomas adquiridos:
      • Patología de la pared vascular: Las anomalías en la estructura de las paredes de los vasos sanguíneos pueden contribuir al desarrollo de hemangiomas.
      • Disfunción hepática: La alteración de la función hepática puede aumentar la probabilidad de formación de hemangiomas.
      • Trastornos endocrinos: Los desequilibrios hormonales y las patologías endocrinas se asocian con un mayor riesgo de hemangiomas.
      • Trastornos metabólicos: Los trastornos del metabolismo pueden contribuir al desarrollo de estas lesiones.
      • Exposición a la radiación ultravioleta y ionizante: La radiación UV y otras formas de radiación ionizante pueden estimular el desarrollo de hemangiomas en la piel.
      • Factores ambientales: Las influencias ambientales, como las toxinas o los contaminantes, pueden desencadenar la formación de hemangiomas.
      • Factores genéticos: Los antecedentes familiares de hemangiomas u otras anomalías vasculares pueden aumentar la probabilidad de desarrollar estos crecimientos.

      Diagnóstico

      El diagnóstico de los hemangiomas se basa generalmente en un examen clínico exhaustivo, que incluye una inspección visual de la lesión y una evaluación dermatoscópica para evaluar su estructura. Si existe la sospecha de que el hemangioma puede ser maligno o si su crecimiento es anormal, se puede realizar una biopsia para obtener un diagnóstico definitivo.

      En el caso de los hemangiomas congénitos, que a veces pueden ser profundos, cubrir grandes áreas o estar situados cerca de órganos vitales y estructuras vasculares, pueden ser necesarios procedimientos diagnósticos adicionales, como una ecografía. En algunos casos, estas lesiones forman parte de síndromes congénitos, como el síndrome de Sturge-Weber, y requieren una evaluación multidisciplinar por parte de varios especialistas.

      Síntomas

      Los hemangiomas pueden presentar diversas características visuales, dependiendo de su tipo (congénitos o adquiridos).

      Hemangiomas congénitos: Estas lesiones pueden adoptar muchas formas diferentes, incluyendo masas ovales, asimétricas o grandes que ocupan múltiples regiones anatómicas. La superficie del hemangioma puede ser lisa, especialmente en las formas planas, o ligeramente rugosa, lo que es típico de los hemangiomas más prominentes que sobresalen de la piel. El color puede variar desde el rosa hasta el rojo brillante, frambuesa, carmesí o incluso tonos cianóticos. El color suele ser uniforme en toda la lesión, aunque a veces puede presentar un patrón manchado o variado. En general, los hemangiomas congénitos no afectan al crecimiento del cabello, aunque pueden aparecer algunos pelos gruesos o rizados en la zona central de la lesión.

      El tamaño de los hemangiomas congénitos puede variar mucho, desde lesiones pequeñas de pocos milímetros de diámetro hasta otras grandes que ocupan varias regiones anatómicas (20-30 cm en algunos casos). A la palpación, estos hemangiomas suelen ser blandos y más delicados que la piel circundante. Al presionarlos, pueden perder brevemente su color y palidecer. No hay sensaciones asociadas como dolor o picor. Los hemangiomas congénitos se localizan con mayor frecuencia en la cabeza, la cara y el cuello, aunque también pueden aparecer en otras zonas.

      Hemangiomas adquiridos: Estas lesiones suelen aparecer como pequeños nódulos hemisféricos (a veces sobre un tallo estrecho) simétricos que sobresalen ligeramente por encima de la piel. La superficie puede ser ligeramente diferente de la textura normal de la piel, a veces pareciendo lisa o incluso brillante. El color es generalmente rojo brillante, pero ocasionalmente se pueden observar otros tonos de rojo. Al igual que los hemangiomas congénitos, los hemangiomas adquiridos no afectan al crecimiento del cabello. El tamaño de los hemangiomas adquiridos suele ser pequeño, normalmente de hasta 5-7 mm de diámetro, aunque en ocasiones pueden formarse nódulos más grandes. Estos hemangiomas se encuentran con mayor frecuencia en el tronco o en las extremidades superiores, aunque también pueden desarrollarse en otras partes del cuerpo.

      Descripción dermatoscópica

      En la dermatoscopia, se observan típicamente las siguientes características en los hemangiomas:

      • Elasticidad y relleno: El tumor presenta elasticidad y puede cambiar de tamaño cuando se comprime, volviéndose pálido temporalmente.
      • Pequeños espacios vasculares: Puede observarse un gran número de pequeños espacios rojos, separados por finas particiones azules.
      • Grandes espacios venosos: La presencia de grandes espacios azul-violáceos indica que el hemangioma es profundo y puede afectar a los vasos sanguíneos venosos.
      • Lacunas trombosadas: Los hemangiomas lesionados pueden presentar lacunas azul-negras o negro-rojas con un borde amarillento, lo que indica trombosis (coagulación) en los espacios vasculares.

      Diagnóstico diferencial

      Los hemangiomas deben diferenciarse de otras neoplasias o lesiones, entre las que se incluyen:

      • Varios tipos de hemangiomas (congénitos, adquiridos, profundos, superficiales, etc.)
      • Granuloma piogénico
      • Nevus azul (hemangiomas venosos especialmente profundos)
      • Angiosarcoma
      • Sarcoma de Kaposi
      • Micosis fungoide (linfoma cutáneo de células T)

      Riesgos

      Los hemangiomas son generalmente seguros y no conllevan un riesgo significativo de transformación maligna. En ausencia de factores externos como traumatismos o exposición a los rayos UV, el riesgo de malignidad es comparable al de la piel normal. Sin embargo, los signos que sugieren una posible malignidad incluyen cambios en el aspecto del hemangioma o la aparición de nuevos síntomas como dolor o picazón.

      Además del pequeño riesgo de transformación cancerosa, los hemangiomas, especialmente los de gran tamaño, pueden causar hemorragias importantes si se lesionan. Además, los hemangiomas grandes pueden ulcerarse e infectarse si están sometidos a traumatismos crónicos.

      Tácticas

      El tratamiento de los hemangiomas depende del tamaño, la ubicación y el tipo (congénito o adquirido). En el caso de los hemangiomas congénitos grandes, las decisiones sobre el tratamiento deben involucrar a un equipo de especialistas, que incluye pediatras, dermatólogos, oncólogos y cirujanos, entre otros. El momento de las intervenciones terapéuticas se determina caso por caso, teniendo en cuenta el impacto del hemangioma en las funciones vitales y la presencia de otros problemas de salud asociados.

      En el caso de los hemangiomas adquiridos pequeños, si no se observan cambios en su aspecto ni síntomas subjetivos, no es necesario un tratamiento inmediato. Basta con un autocontrol y revisiones periódicas, especialmente en las zonas difíciles de ver. Si el hemangioma sufre alguna lesión mecánica, cambia de aspecto o aparecen nuevos síntomas, se recomienda consultar a un dermatólogo o oncólogo.

      Para un seguimiento dinámico, es útil tomar fotografías del hemangioma para registrar cualquier cambio a lo largo del tiempo. Los pacientes con múltiples neoplasias cutáneas deben ser evaluados por un dermatólogo u oncólogo, idealmente antes y después de los meses de verano (cuando la exposición al sol es más frecuente). Un mapa de neoplasias cutáneas puede ser útil para el seguimiento continuo y la identificación de lesiones nuevas o alteradas.

      Tratamiento

      El tratamiento de los hemangiomas suele incluir métodos menos invasivos:

      • Tratamiento con láser: Es el método más seguro y eficaz para tratar hemangiomas de diversas formas y tamaños.
      • Criodestrucción: Se utiliza nitrógeno líquido para tratar hemangiomas pequeños y superficiales, aunque este método conlleva un riesgo de cicatrices.
      • Endurecimiento subclínico: Esta técnica se utiliza para hemangiomas pequeños y localizados.

      Si no es posible realizar tratamientos menos invasivos o en casos de afecciones que ponen en peligro la vida (por ejemplo, hemorragias), puede ser necesaria la extirpación quirúrgica.

      Dada la alta tasa de recurrencia de los hemangiomas, especialmente los congénitos, es posible que se necesiten múltiples tratamientos u operaciones a lo largo del tiempo.

      Además de los tratamientos enumerados, en casos de hemangiomas congénitos se puede utilizar terapia farmacológica (por ejemplo, betabloqueantes, esteroides y medicamentos antitumorales).

      Prevención

      La prevención de la aparición de hemangiomas implica una atención prenatal adecuada, que incluye minimizar el estrés, evitar las drogas nocivas durante el embarazo y tratar las infecciones con prontitud. Para prevenir nuevas lesiones o malignidad:

      • Evite los traumatismos cutáneos crónicos.
      • Observe las medidas de seguridad cuando trabaje con agentes que puedan dañar la piel.
      • Trate con prontitud las afecciones médicas concomitantes.
      • Mantenga una buena higiene personal y esté atento a los cambios en la piel.

      El examen periódico de los hemangiomas, la consulta inmediata con un especialista si se observa algún cambio y la extirpación de neoplasias potencialmente dañinas son esenciales para el cuidado de la salud de la piel.