Hemangioma (CIE-10: D18) 💚
Hemangioma (angioma, nevus vascular)
Hemangioma es un crecimiento benigno formado por pequeños vasos sanguíneos, por lo general capilares, que aparece como una lesión roja plana o ligeramente elevada. Bajo ese nombre se agrupan varias entidades distintas, y se comportan de manera diferente, por lo que conviene separarlas.
El hemangioma infantil es el más común. Por lo general no está completamente formado al nacer: aparece durante las primeras semanas de vida, crece durante una fase proliferativa en los meses siguientes y luego involuciona espontáneamente a lo largo de años. El hemangioma congénito está presente y completamente formado al nacer y es biológicamente una lesión diferente, con su propio curso. Una malformación vascular — una mancha en vino de Oporto, por ejemplo — no es un hemangioma en absoluto: es una red vascular malformada presente desde el nacimiento que crece con el niño y no involuciona. Las lesiones que aparecen en la vida adulta, como los angiomas rubí, son de nuevo distintas.
El hemangioma, también conocido como angioma o nevus vascular, es una neoplasia cutánea benigna que se desarrolla debido a la acumulación y proliferación localizada de pequeños vasos sanguíneos, normalmente capilares. Estas lesiones suelen presentarse como formaciones planas o ligeramente elevadas, de color rojo brillante, que pueden variar en tamaño y forma.
Los hemangiomas pueden ser congénitos (presentes al nacer) o adquiridos (que aparecen a lo largo de la vida). Pueden aparecer lesiones múltiples, y las formas múltiples difusas se denominan hemangiomatosis. Los hemangiomas infantiles son más frecuentes en niñas.
Factores predisponentes
La causa exacta de los hemangiomas sigue sin estar clara, pero se cree que hay varios factores que aumentan la probabilidad de su aparición. Estos factores predisponentes pueden influir en la formación de los hemangiomas y en sus patrones de crecimiento:
- Para los hemangiomas congénitos:
- Sexo femenino: Las niñas son más propensas a desarrollar hemangiomas congénitos.
- Prematuridad: Los bebés prematuros tienen un mayor riesgo de desarrollar hemangiomas congénitos.
- Infecciones virales e intoxicaciones maternas: La exposición a ciertas infecciones virales o sustancias tóxicas durante el embarazo puede contribuir al desarrollo de hemangiomas congénitos.
- Edad materna superior a 40 años: La edad materna avanzada puede aumentar el riesgo de formación de hemangiomas en el bebé.
- Hipoxia intrauterina: La falta de oxígeno durante el desarrollo fetal puede aumentar el riesgo de hemangiomas.
- Embarazos múltiples: Los embarazos múltiples (por ejemplo, gemelos o más) se asocian con una mayor incidencia de hemangiomas.
- Factores genéticos: Los antecedentes familiares y la predisposición genética pueden influir en la formación de hemangiomas congénitos.
- Para los hemangiomas adquiridos:
- Patología de la pared vascular: Las anomalías en la estructura de las paredes de los vasos sanguíneos pueden contribuir al desarrollo de hemangiomas.
- Disfunción hepática: La alteración de la función hepática puede aumentar la probabilidad de formación de hemangiomas.
- Trastornos endocrinos: Los desequilibrios hormonales y las patologías endocrinas se asocian con un mayor riesgo de hemangiomas.
- Trastornos metabólicos: Los trastornos del metabolismo pueden contribuir al desarrollo de estas lesiones.
- Factores ambientales: Las influencias ambientales, como las toxinas o los contaminantes, pueden desencadenar la formación de hemangiomas.
- Factores genéticos: Los antecedentes familiares de hemangiomas u otras anomalías vasculares pueden aumentar la probabilidad de desarrollar estos crecimientos.
Diagnóstico
Un hemangioma infantil típico se diagnostica clínicamente, mediante exploración y dermatoscopia. Ni la biopsia ni las pruebas de laboratorio forman parte del estudio rutinario. Las pruebas de imagen — ecografía o MRI — se reservan para los casos en los que el diagnóstico es realmente incierto, o cuando es necesario evaluar la extensión de una lesión y cualquier anomalía asociada.
Las lesiones profundas, que cubren grandes áreas o se sitúan cerca de órganos vitales y estructuras vasculares son las que justifican esa imagen. Una lesión grande o segmentaria puede requerir la evaluación conjunta por varios especialistas, para establecer su extensión y buscar cualquier anomalía asociada.
Síntomas
Los hemangiomas pueden presentar diversas características visuales, dependiendo de su tipo (congénitos o adquiridos).
Hemangiomas congénitos: Estas lesiones pueden adoptar muchas formas diferentes, incluyendo masas ovales, asimétricas o grandes que ocupan múltiples regiones anatómicas. La superficie del hemangioma puede ser lisa, especialmente en las formas planas, o ligeramente rugosa, lo que es típico de los hemangiomas más prominentes que sobresalen de la piel. El color puede variar desde el rosa hasta el rojo brillante, frambuesa, carmesí o incluso tonos cianóticos. El color suele ser uniforme en toda la lesión, aunque a veces puede presentar un patrón manchado o variado. En general, los hemangiomas congénitos no afectan al crecimiento del cabello, aunque pueden aparecer algunos pelos gruesos o rizados en la zona central de la lesión.
El tamaño de los hemangiomas congénitos puede variar mucho, desde lesiones pequeñas de pocos milímetros de diámetro hasta otras grandes que ocupan varias regiones anatómicas (20-30 cm en algunos casos). A la palpación, estos hemangiomas suelen ser blandos y más delicados que la piel circundante. Al presionarlos, pueden perder brevemente su color y palidecer. No hay sensaciones asociadas como dolor o picor. Los hemangiomas congénitos se localizan con mayor frecuencia en la cabeza, la cara y el cuello, aunque también pueden aparecer en otras zonas.
Hemangiomas adquiridos: Estas lesiones suelen aparecer como pequeños nódulos hemisféricos (a veces sobre un tallo estrecho) simétricos que sobresalen ligeramente por encima de la piel. La superficie puede ser ligeramente diferente de la textura normal de la piel, a veces pareciendo lisa o incluso brillante. El color es generalmente rojo brillante, pero ocasionalmente se pueden observar otros tonos de rojo. Al igual que los hemangiomas congénitos, los hemangiomas adquiridos no afectan al crecimiento del cabello. El tamaño de los hemangiomas adquiridos suele ser pequeño, normalmente de hasta 5-7 mm de diámetro, aunque en ocasiones pueden formarse nódulos más grandes. Estos hemangiomas se encuentran con mayor frecuencia en el tronco o en las extremidades superiores, aunque también pueden desarrollarse en otras partes del cuerpo.
Descripción dermatoscópica
En la dermatoscopia, se observan típicamente las siguientes características en los hemangiomas:
- Elasticidad y relleno: El tumor presenta elasticidad y puede cambiar de tamaño cuando se comprime, volviéndose pálido temporalmente.
- Pequeños espacios vasculares: Puede observarse un gran número de pequeños espacios rojos, separados por finas particiones azules.
- Grandes espacios venosos: La presencia de grandes espacios azul-violáceos indica que el hemangioma es profundo y puede afectar a los vasos sanguíneos venosos.
- Lacunas trombosadas: Los hemangiomas lesionados pueden presentar lacunas azul-negras o negro-rojas con un borde amarillento, lo que indica trombosis (coagulación) en los espacios vasculares.
Diagnóstico diferencial
Los hemangiomas deben diferenciarse de otras neoplasias o lesiones, entre las que se incluyen:
- Varios tipos de hemangiomas (congénitos, adquiridos, profundos, superficiales, etc.)
- Granuloma piogénico
- Nevus azul (hemangiomas venosos especialmente profundos)
- Angiosarcoma
- Sarcoma de Kaposi
- Micosis fungoide (linfoma cutáneo de células T)
Riesgos
Los hemangiomas son benignos y no suelen sufrir transformación maligna. Los hemangiomas son benignos; los cambios o el sangrado por traumatismo deben evaluarse para descartar otras lesiones vasculares. Sin embargo, los signos que sugieren una posible malignidad incluyen cambios en el aspecto del hemangioma o la aparición de nuevos síntomas como dolor o picazón.
Los hemangiomas, especialmente los de gran tamaño, pueden causar hemorragias importantes si se lesionan. Además, los hemangiomas grandes pueden ulcerarse e infectarse si están sometidos a traumatismos crónicos.
Algunos hemangiomas infantiles necesitan valoración especializada urgente en lugar de observación, por su localización o por lo que están haciendo:
Una lesión que está proliferando rápidamente, o una que está interfiriendo con la alimentación, la respiración o la visión, debe ser evaluada sin demora.
Tácticas
El tratamiento de los hemangiomas depende del tamaño, la ubicación y el tipo (congénito o adquirido). En el caso de los hemangiomas congénitos grandes, las decisiones sobre el tratamiento deben involucrar a un equipo de especialistas, que incluye pediatras, dermatólogos y cirujanos, entre otros. El momento de las intervenciones terapéuticas se determina caso por caso, teniendo en cuenta el impacto del hemangioma en las funciones vitales y la presencia de otros problemas de salud asociados.
Una lesión que no le hayan examinado es una cuestión distinta de una que un clínico ya ha identificado. La vigilancia sigue a la evaluación, no al revés: una lesión vascular que no ha sido examinada debe mostrarse a un dermatólogo, ya que no toda lesión roja es un hemangioma. Una vez que una lesión pequeña ha sido evaluada y está estable, no se requiere tratamiento y es razonable observarla entre revisiones. Vuelva antes si se lesiona, cambia de aspecto, se ulcera o desarrolla nuevos síntomas.
Para un seguimiento dinámico, es útil tomar fotografías del hemangioma para registrar cualquier cambio a lo largo del tiempo. La frecuencia con que una persona con múltiples lesiones cutáneas necesita ser examinada depende de esas lesiones y no de la estación. Un mapa de neoplasias cutáneas puede ser útil para el seguimiento continuo y la identificación de lesiones nuevas o alteradas.
Tratamiento
La mayoría de los hemangiomas infantiles no complicados no necesitan ningún tratamiento. Involucionan por sí solos, y la observación — con fotografías para seguir la evolución — es la conducta apropiada. El láser, la crioterapia, la electrocoagulación y la cirugía no son tratamientos de rutina para ellos.
Cuando se requiere tratamiento, es médico en primer lugar:
- Propranolol oral: Terapia de primera línea para los hemangiomas infantiles de alto riesgo — por su localización, su tamaño, ulceración o una amenaza para la función. Lo inicia y supervisa un especialista.
- Timolol tópico: Una opción para lesiones pequeñas y superficiales seleccionadas.
El láser tiene un lugar para los cambios residuales tras la involución, como los vasos superficiales persistentes, y la cirugía para una lesión que sangra de forma peligrosa o ha dejado tejido que necesita reconstrucción. Las dosis y la elección del agente las establece el especialista tratante.
Algunas lesiones requieren tratamiento por etapas o seguimiento a lo largo del tiempo.
Prevención
La prevención de la aparición de hemangiomas implica una atención prenatal adecuada, que incluye minimizar el estrés, evitar las drogas nocivas durante el embarazo y tratar las infecciones con prontitud. Para prevenir nuevas lesiones o malignidad:
- Evite los traumatismos cutáneos crónicos.
- Observe las medidas de seguridad cuando trabaje con agentes que puedan dañar la piel.
- Trate con prontitud las afecciones médicas concomitantes.
- Mantenga una buena higiene personal y esté atento a los cambios en la piel.
El examen periódico de los hemangiomas, la consulta inmediata con un especialista si se observa algún cambio y la extirpación de neoplasias potencialmente dañinas son esenciales para el cuidado de la salud de la piel.