Nevus papilomatoso (CIE-10: D22) 💚
Nevo papilomatoso (nevo melanocítico intradérmico)
El nevo papilomatoso es un tipo particular de nevo melanocítico benigno: un nevo intradérmico papilomatoso que sobresale de la superficie de la piel. Es uno de los miembros de la familia más amplia de los nevos melanocíticos benignos, no un sinónimo de la familia en su conjunto. Este tipo de nevo es generalmente adquirido y su aparición tiende a aumentar con la edad, alcanzando su punto máximo entre los 15 y los 30 años. Los nevos papilomatosos se caracterizan a menudo por su multiplicidad, y el número de estas lesiones tiende a aumentar con el tiempo. En cuanto al sexo, los nevos papilomatosos son algo más frecuentes en mujeres que en hombres, con una proporción de 3:2, respectivamente.
Factores predisponentes
La causa exacta de los nevos papilomatosos sigue sin estar clara. Sin embargo, se han identificado varios factores predisponentes que pueden aumentar el riesgo de desarrollar estas neoplasias cutáneas. Estos factores pueden influir en la aparición y el crecimiento de los nevos papilomatosos:
- Factores genéticos: La predisposición genética puede influir en la aparición de nevos papilomatosos.
- Radiación ultravioleta: La exposición solar se asocia con el número de nevos adquiridos que desarrolla una persona y con el riesgo de melanoma en general. No está establecido que la radiación ultravioleta cause la aparición o el crecimiento de un nevo papilomatoso.
Diagnóstico
El diagnóstico de los nevos papilomatosos se basa principalmente en un examen clínico, que incluye la inspección visual de las lesiones y la dermatoscopia para evaluar la estructura de los crecimientos. Si se sospecha un crecimiento maligno, se puede realizar una biopsia para obtener un diagnóstico definitivo y descartar otras afecciones cutáneas.
Síntomas
A la vista, un nevo papilomatoso suele presentarse como un crecimiento hemisférico o ligeramente elevado que sobresale de la piel sobre un tallo corto y ancho (pedículo). La forma de la lesión suele ser simétrica (ovalada o redonda), aunque los nevos grandes pueden tener formas irregulares. La superficie del nevo puede variar: los nevos papilomatosos más pequeños presentan una textura lisa similar a la piel normal, mientras que los nevos más grandes pueden parecer ligeramente tuberosos o incluso rugosos. Los nevos papilomatosos más grandes (más de 8 mm) pueden tener una superficie rugosa y verrugosa, característica de los nevos verrugosos.
Los bordes de los nevos papilomatosos suelen ser claros y uniformes, aunque los nevos más grandes pueden presentar bordes irregulares. El color del nevo puede variar desde el color de la piel hasta el marrón claro y el marrón oscuro, y la distribución del pigmento suele ser uniforme. En ocasiones, se observa una disminución gradual de la intensidad del color desde el centro hacia la periferia o ligeras variaciones de tono dentro de la misma lesión (lo cual es típico de los nevos verrugosos).
El crecimiento del vello en la zona de un nevo papilomatoso no suele verse afectado. En algunos casos, puede aparecer vello grueso y áspero en el centro, especialmente en los papilomas congénitos, o vello fino en las zonas de nevos papilomatosos hipopigmentados.
El tamaño de los nevos papilomatosos puede variar mucho, y la mayoría de las lesiones miden hasta 15 mm de diámetro. Los nevos de más de 15 mm son poco frecuentes. La altura de estos nevos por encima del nivel de la piel suele ser inferior a 10 mm. Los nevos papilomatosos grandes que se asemejan a la coliflor son bastante raros.
A la palpación, los nevos papilomatosos tienen una consistencia similar a la de la piel normal, aunque las lesiones más grandes pueden sentirse ligeramente más blandas. Por lo general, no hay síntomas subjetivos asociados con los nevos papilomatosos, aunque ocasionalmente puede producirse un picor leve en las formas de larga duración.
Estas neoplasias se localizan con mayor frecuencia en la cara, el cuero cabelludo, el cuello y el tronco (incluido el pecho y la espalda), aunque en ocasiones pueden aparecer en otras zonas del cuerpo.
Descripción dermatoscópica
Al examinar un nevo papilomatoso con dermatoscopia, se observan típicamente las siguientes características:
- Patrón de calle empedrada: una red de elementos pigmentados ovalados que forman un aspecto similar al empedrado.
- Estructuras papilares: estructuras tuberosas irregulares que parecen aplanadas debido a la presión aplicada durante la dermatoscopia.
- Glóbulos: Estructuras grandes hiperpigmentadas en forma de anillo que se distribuyen uniformemente por todo el nevo o se concentran en el centro, a veces con glóbulos gris-marrones característicos de la hiperqueratosis.
- Manchas: Áreas hiperpigmentadas y sin estructura que se encuentran en la parte central de la lesión o a lo largo de las líneas pigmentadas.
- Pigmentación difusa uniforme: Toda la lesión puede presentar una pigmentación uniforme.
Diagnóstico diferencial
Es importante diferenciar los nevos papilomatosos de otras lesiones cutáneas pigmentadas o nodulares, como:
- Nevo de las glándulas sebáceas
- Nevo halo
- Nevo de Spitz
- Nevo azul
- Nevo displásico
- Melanoma
Riesgos
Los nevos papilomatosos son benignos y no conllevan un mayor riesgo de melanoma u otras neoplasias malignas. En ausencia de influencias externas como traumatismos, radiación ultravioleta o radiación ionizante, el riesgo de degeneración maligna es bajo y comparable al riesgo asociado a la piel normal. Sin embargo, los signos de posible malignidad incluyen un cambio en el aspecto del nevo (como un crecimiento rápido o una forma irregular), un aumento de su densidad y la aparición de sensaciones subjetivas como dolor o picor.
El principal riesgo asociado a los nevos papilomatosos es su tendencia a lesionarse fácilmente debido a su forma alargada y su tallo estrecho. Cuando esto ocurre, la lesión puede sangrar, doler y crear una abertura para microorganismos patógenos, lo que puede provocar una infección. Los papilomas también pueden causar malestar psicológico, especialmente cuando se localizan en zonas visibles.
Los nevos papilomatosos son lesiones melanocíticas benignas y no están causados por el VPH; son distintos de las verrugas cutáneas.
Tácticas
Una lesión que no ha sido valorada es algo distinto de una que ya ha sido identificada por un clínico. La vigilancia sigue a la valoración, no al revés: una lesión pigmentada que no ha sido examinada debe mostrarse a un dermatólogo. El melanoma puede ser nodular o papilomatoso, y una lesión pigmentada elevada no puede clasificarse solo por su aspecto.
Una vez que una lesión ha sido evaluada como un nevus papilomatoso y es estable, es razonable observarla entre revisiones. Vuelva antes si aparece asimetría, variación de color, sangrado, ulceración, costras persistentes, crecimiento rápido o una lesión que haya empezado a parecerse menos a sus otras lesiones.
El profesional sanitario determinará si es suficiente un seguimiento dinámico o si se recomienda la extirpación de la lesión. Los nevos que están sujetos a traumatismos constantes o crónicos, como los causados por la ropa, las joyas o las actividades profesionales, deben extirparse para evitar lesiones adicionales. Además, algunas personas pueden desear extirpar los nevos papilomatosos por razones estéticas o psicológicas.
Para la observación dinámica, es útil tomar fotografías de los nevos para controlar cualquier cambio a lo largo del tiempo. La frecuencia con la que una persona debe ser examinada no está fijada por el calendario: depende de las características de sus lesiones y de su riesgo global de melanoma. Lo que sí merece valoración es un cambio específico — asimetría, una lesión que evoluciona, sangrado, o una que simplemente se ve diferente de los otros lunares de la persona.
Tratamiento
Un nevus papilomatoso es una lesión melanocítica, y eso determina cómo se trata. Cuando hay cualquier duda diagnóstica, la lesión se extirpa por completo y se envía a histopatología. El láser, la crioterapia, la radiofrecuencia y la electrocoagulación destruyen el tejido, sin dejar nada para que el patólogo lo examine, por lo que no son alternativas intercambiables a la excisión y no deben utilizarse en una lesión que no haya sido evaluada.
- Eliminación con láser: Se utiliza para lesiones protruyentes benignas de diferentes formas y tamaños.
- Criodestrucción: Se utiliza nitrógeno líquido en lesiones pequeñas y superficiales, aunque este método conlleva un riesgo de cicatrización.
- Extirpación con bisturí de radiofrecuencia: Un bisturí de radiofrecuencia permite una extirpación precisa y mínimamente invasiva.
- Electrocoagulación: Esta técnica utiliza corrientes eléctricas para eliminar la lesión.
Un nevus claramente benigno y que simplemente sobresale puede extirparse porque la ropa se engancha en él, porque se irrita repetidamente o por motivos estéticos. En esa situación se elige el método para la lesión individual:
Se desaconseja encarecidamente la autoextirpación de los nevos papilomatosos debido al riesgo de complicaciones, como sangrado, infección y diagnóstico erróneo de la naturaleza de la lesión. Si se extirpa un papiloma quirúrgicamente, es necesario un seguimiento cuidadoso para garantizar que la zona cicatriza correctamente y para detectar cualquier recurrencia.
Prevención
La prevención de los nevos papilomatosos consiste en el cuidado adecuado de la piel y el tratamiento de los factores de salud subyacentes:
- Evitar la radiación ultravioleta excesiva, incluyendo las camas solares y la exposición prolongada al sol.
- Usar protector solar y ropa protectora durante los periodos de alta exposición al sol.
- Minimizar los traumatismos crónicos en las zonas con nevos existentes.
- Mantener una buena higiene personal y estar atento a los cambios en la salud de la piel.
Para mantener la salud de la piel, es esencial inspeccionar regularmente los nevos papilomatosos, consultar a un profesional sanitario si se produce algún cambio y eliminar las lesiones potencialmente peligrosas.