Nevus displásico (CIE-10: D22) ⚠️

Nevo displásico (nevo atípico, nevo de Clark)

El nevo displásico (también conocido como nevo atípico o nevo de Clark) es una lesión melanocítica pigmentada benigna. Los nevos displásicos individuales rara vez se transforman, pero los pacientes con múltiples nevos atípicos tienen un mayor riesgo global de melanoma y necesitan una vigilancia cutánea regular. Los nevos displásicos pueden aparecer a cualquier edad, aunque la probabilidad aumenta con la edad. Estas lesiones suelen ser múltiples, lo que es especialmente común en personas con múltiples nevos congénitos y después de una exposición excesiva a la luz solar o ultravioleta (UV) artificial. Los nevos displásicos se presentan con igual frecuencia en ambos sexos.

Factores predisponentes

La causa exacta de los nevos displásicos no se conoce del todo. Sin embargo, se han identificado varios factores predisponentes que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar estas neoplasias cutáneas. Estos factores pueden hacer que la piel sea más susceptible a la formación de nevos displásicos:

  • Factores genéticos (heredidad): Se ha descubierto que la aparición de nevos displásicos puede heredarse de forma autosómica dominante, una afección conocida como síndrome del nevo displásico. Sin embargo, muchas personas desarrollan nevos displásicos sin tener antecedentes familiares.
  • Radiación ultravioleta: La exposición solar y artificial a la radiación ultravioleta se asocia con la aparición de nevos melanocíticos y con un riesgo global de melanoma, aunque el mecanismo en una lesión individual no está completamente aclarado. Se observa un cambio de pigmentación en el nevo. La exposición a la radiación ultravioleta es un importante factor de riesgo para el melanoma, pero no debe interpretarse como evidencia de que un nevo displásico individual vaya a transformarse en uno.
  • Cambios hormonales: Las fluctuaciones hormonales, especialmente durante la pubertad o el embarazo, pueden afectar a la aparición de nuevos nevos y al crecimiento de los ya existentes.
  • Lesiones cutáneas: No está establecida una relación entre la lesión cutánea crónica y la aparición o el crecimiento de un nevo displásico.

Diagnóstico

El diagnóstico de los nevos displásicos se basa en el examen clínico, que incluye una inspección visual de la lesión y una dermatoscopia para evaluar su estructura y características. Si se sospecha un crecimiento maligno o si la lesión presenta características atípicas, se puede realizar una biopsia para confirmar el diagnóstico y descartar un melanoma.

Síntomas

A la inspección visual, los nevos displásicos se presentan como una mancha o un nódulo ligeramente elevado. La lesión puede ser simétrica (ovalada, redonda o alargada) o de forma irregular. La superficie del nevo puede ser similar a la textura de la piel normal, lisa o ligeramente tuberosa. En algunos casos, el nevo puede tener una textura rugosa o presentar descamación.

Los bordes de los nevos displásicos suelen ser irregulares, con bordes desiguales que pueden considerarse un signo desfavorable. El color del nevo puede variar mucho, desde marrón claro hasta marrón oscuro, y también puede incluir tonos rojos, rosados e incluso azules. La distribución del pigmento suele ser heterogénea, con una disminución gradual de la intensidad del color desde el centro hacia la periferia, o diferentes tonos del mismo color en toda la lesión. En algunos casos, el nevo puede presentar colores policromáticos, lo que significa que puede contener varios colores o sus variaciones.

Por lo general, no hay crecimiento de vello en la zona de los nevos displásicos, pero en ocasiones se puede observar un crecimiento escaso en la periferia de la lesión.

El tamaño de un nevo displásico suele oscilar entre 10 y 15 mm de diámetro, aunque pueden aparecer lesiones más grandes. El crecimiento rápido es motivo para evaluar la lesión por melanoma sin demora.

A la palpación, los nevos displásicos se sienten ligeramente más densos que la piel normal y, por lo general, no producen sensaciones subjetivas, a menos que la lesión haya sufrido un traumatismo o haya estado expuesta a la luz ultravioleta, en cuyo caso puede producirse un picor leve.

Los nevos displásicos pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, sin una localización específica, aunque suelen encontrarse en zonas de la piel expuestas al sol.

Descripción dermatoscópica

El examen dermatoscópico de los nevos displásicos suele revelar las siguientes características:

  • Red pigmentaria alterna clara y oscura: patrón de áreas claras y oscuras alternas en la red pigmentaria, indicativo de una red pigmentaria atípica.
  • Inclusiones irregulares: Se observan manchas y glóbulos irregulares sobre el fondo de la red pigmentaria, que son un signo característico de los nevos displásicos.
  • Glóbulos: Son estructuras llenas de pigmento de diversos tamaños y formas, a menudo visibles dentro de la lesión.
  • Asimetría: El color, la estructura y la forma del nevo suelen ser asimétricos, lo que indica que la lesión puede ser atípica.
  • Bordes irregulares: Los bordes de los nevos displásicos tienden a ser irregulares y desiguales.
  • Radiación radial periférica: Presencia de rayos radiales que se extienden desde el centro de la lesión.
  • Policromía (múltiples colores): Los nevos displásicos suelen presentar tres o más colores distintos dentro de la lesión.
  • Zonas de hipopigmentación: Dentro de la lesión pueden verse áreas con disminución de pigmento y, a veces, zonas sin estructura.
  • Estructuras de regresión: Signos de regresión o involución, que pueden presentarse como áreas pálidas o pigmentación incompleta.

Diagnóstico diferencial

Es importante diferenciar los nevos displásicos de otras lesiones cutáneas pigmentadas, entre las que se incluyen:

  • Hiperpigmentación postinflamatoria
  • Melanocitosis dérmica congénita
  • Nevo pigmentado (simple o papilomatoso)
  • Hemangioma
  • Nevo azul
  • Nevo de Spitz
  • Carcinoma basocelular
  • Melanoma

Riesgos

Un nevo displásico individual es una lesión benigna y rara vez se transforma. La exposición a la radiación ultravioleta aumenta el riesgo global de melanoma; no está establecida una relación entre el traumatismo y la transformación maligna de un nevo particular. Los pacientes con múltiples nevos atípicos tienen un mayor riesgo global de melanoma. Los nevos displásicos son lesiones melanocíticas; la principal preocupación clínica es la progresión a melanoma en pacientes con múltiples nevos atípicos, no la transformación en carcinoma escamoso.

Es fundamental vigilar de cerca los nevos displásicos, ya que los pacientes con múltiples nevos pueden tener un mayor riesgo de desarrollar otras lesiones cutáneas malignas, ya sea en la piel no alterada o cerca del nevo existente. Esto complica la detección precoz del cáncer de piel y el diagnóstico diferencial del melanoma.

Tácticas

Los nevos displásicos suelen ser difíciles de diferenciar visualmente del melanoma in situ (la etapa más temprana del melanoma). La mayoría de los nevos displásicos clínicamente típicos no necesitan extirpación rutinaria; se siguen mediante vigilancia clínica y dermatoscópica. Una lesión sospechosa de melanoma se biopsia o se extirpa para que pueda examinarse histológicamente. Esa vigilancia corresponde a un dermatólogo u otro profesional debidamente capacitado, que decide si es apropiado continuar la observación o la extirpación en función de las características de la lesión.

Un nevo que queda atrapado repetidamente por la ropa o las joyas no necesita extirparse solo por ese motivo, aunque la irritación persistente merece comentarse en una revisión. La monitorización dinámica implica la documentación fotográfica regular de la lesión para seguir incluso cambios menores en su aspecto.

Los pacientes con múltiples nevos displásicos deben someterse a evaluaciones dermatológicas periódicas, a intervalos decididos de manera individual y no por el calendario. Dado que se trata de un paciente con nevos atípicos, llevar un mapa de las neoplasias cutáneas es una parte razonable de ese seguimiento, y ayuda a identificar lesiones nuevas o alteradas.

Tratamiento

Cuando está indicada la extirpación, se realiza mediante extirpación quirúrgica con un bisturí clásico o un bisturí de radiofrecuencia. Tras la extirpación, el tejido extirpado se examina histológicamente para confirmar que la lesión es benigna.

No se recomiendan los métodos destructivos, como la eliminación con láser o la criodestrucción, para los nevos displásicos, ya que no permiten una evaluación histológica adecuada y pueden dificultar la detección de malignidad.

Prevención

Los nevos displásicos no pueden prevenirse. Lo que reduce el riesgo global de melanoma y ayuda a detectar precozmente los cambios es prestar especial atención al cuidado de la piel y a la protección solar:

  • Evitar la radiación ultravioleta excesiva, incluyendo las camas solares y la exposición prolongada al sol.
  • Aplicar cremas protectoras y usar ropa adecuada durante los periodos de exposición solar intensa.
  • Evitar las quemaduras solares, que es la exposición que más merece prevenirse.
  • Examinar la propia piel con regularidad e informar de cualquier nevo que cambie de tamaño, forma, color o sensación.

Las revisiones cutáneas periódicas, la consulta oportuna con profesionales sanitarios si se produce algún cambio y la extirpación de lesiones potencialmente peligrosas son fundamentales para mantener la salud de la piel y prevenir complicaciones.

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