Queratosis actínica (CIE-10: L57) ⚠️
Queratosis actínica (AK, queratosis solar)
La queratosis actínica (también conocida como queratosis solar) es un tumor cutáneo benigno que se presenta como una mancha rugosa e hiperémica con queratinización. Esta afección se observa con mayor frecuencia en personas mayores de 40 años, especialmente en zonas de la piel frecuentemente expuestas a la radiación ultravioleta (UV) solar.
La queratosis actínica se considera una afección precancerosa, ya que conlleva un riesgo significativo de transformarse en carcinoma escamoso de la piel. La incidencia de la queratosis actínica aumenta con la edad y se caracteriza por su multiplicidad, con la aparición de nuevas lesiones con el paso del tiempo. Tanto los hombres como las mujeres se ven afectados por igual por esta afección.
Factores predisponentes
Aunque la causa exacta de la queratosis actínica no se conoce del todo, se sabe que hay varios factores que aumentan el riesgo de desarrollar esta afección. Estos factores son principalmente influencias ambientales y genéticas que hacen que la piel sea más susceptible al daño y a la posterior formación de lesiones:
- Cambios cutáneos relacionados con la edad: A medida que las personas envejecen, su piel sufre cambios tanto a nivel histológico como funcional, lo que provoca el envejecimiento de los queratinocitos epidérmicos y una disminución de la función celular.
- Radiación UV excesiva: La exposición prolongada y repetida a la radiación UV, ya sea del sol o de fuentes artificiales como las camas solares, es la causa principal de la queratosis actínica. Los efectos dañinos de la radiación UV se acumulan con el tiempo, aumentando el riesgo de lesiones cutáneas.
- Factores genéticos: Puede existir una predisposición genética a desarrollar queratosis actínica, y algunas personas pueden ser más vulnerables debido a su tipo de piel o a sus antecedentes familiares.
- Radiación ionizante: La exposición a la radiación ionizante, ya sea por motivos laborales o médicos, puede desencadenar el desarrollo de queratosis actínica en algunos casos.
- Compuestos químicos y lesiones cutáneas crónicas: La exposición al arsénico o a la radiación ionizante también se asocia con lesiones queratósicas de este tipo, aunque la luz ultravioleta es con diferencia la causa habitual de la queratosis actínica.
Diagnóstico
El diagnóstico de la queratosis actínica se basa en un examen clínico, que incluye una inspección visual de las lesiones y un análisis dermatoscópico para evaluar las características de las lesiones cutáneas. La biopsia se considera cuando una lesión es gruesa, indurada, ulcerada, sangrante, de crecimiento rápido o dolorosa, o de otro modo sospechosa de carcinoma escamoso. Si se sospecha que la lesión puede ser maligna o atípica, se puede realizar una biopsia para una evaluación más detallada.
Síntomas
En la exploración visual, la queratosis actínica se presenta como lesiones únicas o múltiples, planas o elevadas, con una superficie rugosa y seca. Estas manchas suelen estar cubiertas de costras y pueden mostrar signos de erosión o hematomas. Las lesiones suelen ser asimétricas, con bordes irregulares y mal definidos. El color de las lesiones varía, desde el color de la piel hasta el gris, marrón grisáceo o rosado. En algunos casos, las lesiones pueden presentar enrojecimiento alrededor de la lesión, lo cual es una característica común.
El tamaño de la queratosis actínica puede variar entre 5 mm y 20 mm, y las lesiones agrupadas pueden cubrir un área de 3-4 cm o más. La altura de las lesiones sobre la superficie de la piel no suele superar los 5-7 mm. Estas lesiones no suelen afectar al crecimiento del vello y, en algunos casos, pueden causar picor o molestias, aunque las sensaciones subjetivas suelen ser mínimas.
La queratosis actínica afecta con mayor frecuencia a las zonas de la piel expuestas al sol, como la cara, las orejas, el cuero cabelludo, el cuello, las extremidades superiores (especialmente la cintura escapular y las muñecas) y el pecho. Las lesiones son menos frecuentes en las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Descripción dermatoscópica
La dermatoscopia de la queratosis actínica revela varias características que pueden ayudar en el diagnóstico:
- Eritema: La presencia de enrojecimiento o rubor alrededor de las lesiones es una característica común.
- Pseudorred roja: Estructura reticular formada por vasos sanguíneos debajo de la superficie de la piel.
- Escamas queratínicas superficiales: Presencia de piel seca y escamosa en la superficie de la lesión.
- Halo blanco alrededor de los folículos pilosos: Anillo blanco de tejido alrededor de los folículos pilosos dentro de la lesión.
- Tapones queratósicos amarillentos: Se pueden observar masas córneas o tapones de queratina en los folículos pilosos dilatados.
- Estructuras vasculares: La lesión suele contener estructuras vasculares lineales y convolutas, lo que indica la formación de vasos sanguíneos.
- Puntos y venas de color marrón oscuro: En las formas pigmentadas de la queratosis actínica, pueden observarse venas, puntos y glóbulos de color marrón oscuro bajo el dermatoscopio.
Diagnóstico diferencial
La queratosis actínica debe diferenciarse de otras lesiones y afecciones cutáneas, entre las que se incluyen:
- Psoriasis, eccema y dermatitis
- Queratosis seborreica
- Lentigo
- Hiperpigmentación postinflamatoria
- Melanosis
- Nevo displásico
- Enfermedad de Bowen
- Melanoma lentiginoso
- Carcinoma basocelular
- Carcinoma espinocelular
- Melanoma
Riesgos
La queratosis actínica es una lesión queratinocítica causada por el daño ultravioleta, con potencial de progresar a carcinoma escamoso cutáneo. La mayoría de las lesiones individuales no progresan, y el riesgo varía según la lesión y el paciente: es mayor en personas con daño solar extenso o con la inmunidad suprimida. La queratosis actínica puede progresar a carcinoma escamoso; la enfermedad de Bowen es una forma in situ del SCC y se considera una entidad relacionada pero distinta. Debido al efecto acumulativo de la radiación UV, las lesiones de queratosis actínica pueden aumentar en número y tamaño con el tiempo, lo que aumenta aún más el riesgo de transformación maligna.
Tácticas
La autoevaluación complementa la atención clínica en lugar de sustituirla: una queratosis actínica puede requerir evaluación y tratamiento incluso cuando no cambia ni duele, porque puede progresar a carcinoma escamoso. Esta debe incluir controles periódicos, al menos una vez al año, especialmente de las lesiones situadas en zonas difíciles de ver. Si la lesión sufre alguna lesión mecánica, se expone a la radiación UV o se observa algún cambio, es necesario consultar a un dermatólogo.
Un profesional sanitario determinará si es necesario realizar un seguimiento adicional o extirpar las lesiones. Las lesiones de queratosis actínica que sufren traumatismos crónicos, como los causados por la ropa, las joyas o las actividades laborales, deben evaluarse por un dermatólogo. También se recomienda documentar cualquier cambio mediante fotografías para su observación dinámica.
Una persona con queratosis actínicas múltiples no queda curada por la extirpación de lesiones individuales: aparecen otras nuevas, y el seguimiento dermatológico vigila signos de carcinoma escamoso. La frecuencia depende de la extensión del daño solar y de si el sistema inmunitario está suprimido. El mapeo de las lesiones cutáneas no es un requisito rutinario aquí. El mapeo sigue siendo una opción razonable para una persona de alto riesgo — un paciente con muchos nevos atípicos o displásicos, o con un melanoma previo — cuando se decide de forma individual.
Tratamiento
El tratamiento de la queratosis actínica es necesario debido al riesgo de transformación maligna. Si se puede identificar y tratar la causa subyacente, los síntomas suelen desaparecer por sí solos. En casos idiopáticos o cuando la causa no está clara, los tratamientos sintomáticos pueden incluir:
- Protección solar: La protección solar es una parte fundamental del tratamiento, no un complemento: la exposición continua a la radiación ultravioleta favorece la aparición de nuevas queratosis actínicas y aumenta el riesgo de cáncer de piel en general. El uso regular de protector solar de amplio espectro, ropa protectora, sombreros y la limitación de la exposición son importantes, y lo son después del tratamiento tanto como antes de él.
- Extirpación local: La extirpación de las placas queratósicas puede lograrse mediante diversos métodos, como el tratamiento con láser, la criodestrucción (nitrógeno líquido) y la diatermocoagulación.
- Extirpación quirúrgica: En casos poco frecuentes, se recurre a la extirpación quirúrgica para eliminar queratosis actínicas grandes o problemáticas. Sin embargo, este método se utiliza con menos frecuencia debido al elevado número de lesiones y a las posibles consecuencias estéticas.
Donde las lesiones son múltiples o la piel circundante está difusamente dañada por el sol — cancerización de campo — el tratamiento se dirige a toda el área en lugar de a lesiones aisladas. La elección del agente depende del paciente y de la valoración del clínico, y la disponibilidad difiere según el país. Las opciones incluyen:
- 5-fluorouracilo, solo o con ácido salicílico
- Imiquimod, terapia fotodinámica, gel de diclofenaco o tirbanibulina
Es importante que estos tratamientos se administren bajo la supervisión de un profesional sanitario, ya que pueden producirse efectos secundarios y recaídas.
Prevención
La prevención de la queratosis actínica y su potencial malignidad implica un control cuidadoso de la exposición al sol y la salud de la piel:
- Limitar la radiación ultravioleta, incluyendo evitar las camas solares y la exposición excesiva al sol.
- Usar cremas protectoras durante los periodos de exposición solar activa.
- Tratar las lesiones existentes en lugar de esperar, ya que siguen apareciendo lesiones nuevas en la piel dañada por el sol.
- Limitar o excluir la radiación ionizante y los riesgos laborales.
- Seguir las medidas de seguridad al manipular sustancias nocivas para la piel.
- Examinar su propia piel con regularidad y comunicar las placas ásperas nuevas o cambiantes.
Revisar regularmente la piel en busca de queratosis actínica, consultar a un profesional sanitario si se producen cambios y eliminar las lesiones potencialmente peligrosas es esencial para mantener la salud de la piel y prevenir complicaciones.
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Revisión médica
Dermatóloga certificada por el consejo de especialidad · Miembro numerario de la American Academy of Dermatology (FAAD)